29 ene. 2018

«El cambio de un sonido melódico a uno más frío y atmósférico es un acierto para la banda, y algo que muchas otras tardan dos o tres discos en pulir»



  • Genre(s):
  • Atmospheric Black Metal
  • Release Date:
  • 17 / Jan / 2018
  • For Fans Of:
  • Progenie Terrestre Pura, Der Weg einer Freiheit, Mesarthim, Pantheon I
  • Links:
En está década, Sudáfrica ya le ha probado al resto del mundo de lo que su escena musical es capaz, habiendo sobrepasado las barreras de un sonido análogo y postrándose como un gran centro cultural, fuctífero para cualquier género. En el último par de años tuve la fortuna de conocer numerosos proyectos que muestran las varias direcciones que la escena sudafricana está tomando, entre mis favoritos se encuentran Ophiuchi, Megalodon, Wildernessking, así como algunos actos más conocidos: Vulvodynia, Zombies Ate My Girlfriend y Chromium. 2018 no es excepción a esta racha de descubrimientos, pues el pasado 17 de enero Crow Black Sky se convirtió en la última joya sudafricana en añadirse a mis favoritas.

Fundados en el 2009, la banda tuvo un fuerte inicio lanzando un LP en el 2010 llamado Pantheion, una épica de melodic black metal con reminiscencias a lo mejor de bandas como Insomnium, Amon Amarth, Hate, Opeth, etc. Sus once tracks, con más de una hora de duración, sorprenden aún hoy en día si se toma en cuenta que se trata de un debut, seguro, la producción tiene carencias, pero nada que no se pueda pasar por alto. Tras lanzar un video para “Stars Of God” la banda entró en un hiato indefinido, hasta, claro, 2018. Sidereal Light: Volume One es el nombre de su más reciente producción, un pequeño álbum de 4 piezas que desde el primer hasta el último segundo nos sumergen en un vacío, en donde nuetra única tarea es no resistirnos a la inconcebible gravedad del agujero negro que allí se encuentra.


La odisea comienza con Ascendant, tema que deja muy claro la evolución que su sonido ha tenido. Las melodiosas guitarras se ven desplazadas por las atmósferas siderales que logran aclimatarnos de inmediato, dejándonos dóciles ante el terror cósmico que la banda profesa. Blast beats, double bass, trémolos, shrieks y growls, ustedes nómbrenlo, este tema tiene todo lo necesario para pasar por los filtros de los metaleros más kvltos, así como de aquellos que buscan un sonido más dinámico y menos monótono. Comenzando donde Ascendant termina, acordes melancólicos en el teclado abren To Fathom the Stars, la pieza más larga, que si bien no da descansos, sabe perpetuar el momento con pasajes ambientales que sirven como presagio a la furia porvenir, de forma similar a lo que Der Weg einer Freiheit vienen sonando desde Stellar. Sin duda este tema se trata sobre la apreciación del increíble rango vocal de Ryan Higgo, quien desde el 2010 ha mejorado exponencialmente sus técnicas, ahora capaz de darle distintas texturas a su voz según sea adecuado, derivando en una experiencia más inmersiva. Lightless, Lifeless y Veils son en cierta forma una combinación del torrente de odio del primer tema y la perfecta desolación del segundo. A estas alturas ya se sabe qué podemos esperar (sin implicar que sea algo malo), pues no es este un disco que escuches esperando encontrar tiempos extraños ni aleatoriedad.


Encuentro muy entretenido cómo es que con la reducción de sus miembros al 50%, la calidad de la música incrementó en un 200%; no cabe duda que cantidad ≠ calidad. El contenido lírico del álbum es un gran cambio por destacar también, las narraciones históricas en forma de épica han quedado atrás y es obvio que la banda pasó mucho tiempo leyendo a Lovecraft y Camus. La inevitabilidad de la muerte, la inmensidad del universo, la fragilidad del ser humano, el tiempo y la existencia son algunos de los temas que se tratan en las cuatro canciones del álbum, que, si bien no son nada nuevo en el metal extremo, siempre son cuestiones bien recibidas. La comprensión de las letras es muy clara, algo que no suele verse como un requisito dentro del género, e incluso comparándolo con su antecesor, este álbum da en el clavo en este rubro.

Debido a la globalización y los grandes avances en las telecomunicaciones, el sonar como una banda local de cierta región en cierto país es algo que queda a criterio de cada agrupación; el decidir mantener un sonido homogéneo puede deberse a un sentido de orgullo por las raíces, o simplemente por mostrarse únicos entre tantas personas que emulan el sonido de agrupaciones extranjeras. Crow Black Sky se encuentran en un punto medio, pues aunque suenan a muchas cosas se mantienen lo suficientemente frescos para hacerse notar entre el montón de bandas del estilo. La gran cantidad de fanáticos que tienen los respaldan, especialmente si tomamos en cuenta su hiato de más de cinco años.

Para concluir, Sidereal Light: Volume One es un descomunal paso adelante para la banda en prácticamente todos los aspectos, desde las habilidades de cada miembro, pasando por la composición hasta los aspectos técnicos como la mezcla y la masterización. El cambio de un sonido melódico a uno más frío y atmósférico es un acierto para la banda, y algo que muchas otras tardan dos o tres discos en pulir. Este es un álbum para escuchar ininterrumpidamente, se esté tirado en la cama o de caminata por la ciudad, la música consigue acondicionarte al mood adecuado, por lo que la permanencia en la playlist de tu celular está asegurada durante un buen periodo. Un tercer álbum ha estado en desarrollo durante algunos años y la composición está completa, actualmente la banda se encuentra en el proceso de grabación y tras las múltiples veces que escuché Sidereal Light: Volume One, no puedo sino estar ansioso por escuchar lo que sea que la banda nos esté preparando.

8 / 10



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