17 dic. 2017


No sabíamos qué esperar y nos llevamos todo. Tras meses de espera, y en contra de la madre tierra misma, se llegó el tan anunciado día; la primera visita al país por parte del conjunto canadiense más reconocido de la última década ya había comenzado. Tras un magnífico concierto en la CDMX con Carlos Marks como banda invitada, Godspeed You! Black Emperor dejó fascinado a los asistentes de la capital del país y los estados colindantes, dejando bien claro que, aunque les haya tomado más de 20 años visitar México, continúan con el mismo vigor que cuando comenzaron.

Si bien los miembros mexicanos del staff vivimos en lugares no tan alejados el uno del otro, esta sería la primera vez que tantos miembros del staff de RTMB estaríamos en un mismo lugar (cuatro, para ser exactos), así que, había más de una razón para estar emocionados por el 14 de diciembre. Todo estaba planeado para que a la hora del show no hubiera contratiempos. Alain y su servidor, que no somos de Guadalajara, fuimos los primeros en ponernos de acuerdo para asistir al magno evento, y más tarde Edith se sumaría al plan, como siempre, a cargo de la fotografía en el espectáculo.

Para matar el tiempo, y aprovechando la visita a la Perla Tapatía, recorrimos las calles hablando sobre música y expectativas, por supuesto, nadie sabía qué esperar con exactitud, pero todos teníamos la certeza de que estábamos a pocas horas de presenciar un evento que cambiaría nuestras vidas. No se trataba solamente de ver a una de nuestras bandas favoritas, ¡después de todo es GY!BE de quien estamos hablando! No es algo que acontezca todos los años. Llegadas las siete de la noche acudimos al C3 Stage y nos formamos, algunos para el acceso al público, otros para las indicaciones de prensa, eso sí, todos conviviendo con las personas que se encontraban allí, así fueran viejos amigos o caras nuevas, se notaba la disposición de la gente para relacionarse con los demás y compartir todo el cúmulo de emociones que se habían acumulado hasta ese momento. Poco después de las ocho de la noche nos despedimos de Iván, quien, aunque no asistió al evento, se reunió con nosotros para charlar un rato. Debido a un contratiempo inesperado, no pude presenciar el acto de la banda invitada, por fortuna, nuestro compañero Alain nos cuenta su experiencia:

El resto de nosotros entramos al foro y buscando los mejores lugares esperamos a Vyctoria, banda oriunda de la CDMX, quienes han comenzado a tener un gran auge en la escena de la música instrumental del país, poniéndose codo a codo con proyectos mexicanos como The Polar Dream, Wohl, A Shelter In The Desert, y muchos más. Cabe señalar que acaban de sacar su nuevo disco apenas hace un par de meses, en donde metió su cuchara el mismísimo Efrim Menuck, cabecilla de GY!BE. Justo a las 8:50 pm, como estaba programado, Vyctoria salió al escenario a hacer lo suyo y demostrarle a su propio país de qué están hechos.


A decir verdad, yo tenía unas expectativas bastante elevadas en cuanto a ellos desde que escuché su primer material llamado V, y de ver alguno que otro video de sus presentaciones. Esas expectativas definitivamente se vieron superadas desde el momento en que comenzaron a tocar con un sentimiento tan profundo que me dejó realmente impresionado. Cada uno de los integrantes dio todo de sí, ello se notó no solo en sus expresiones, sino en el sentir del público que no paraba de aplaudir al final de la ejecución de cada uno de los temas que interpretaron. Su música estaba plagada de una atmósfera envolvente y rabiosa que pegaba en lo más profundo, preparándole el terreno a GY!BE de una forma magistral. Una sola guitarra era suficiente para dar cuerpo y pesadez a la estructura musical donde el bajo hacia retumbar las bocinas al son de un violín sumamente hermoso, lleno de euforia. Y no nos olvidemos de la batería, que en más de una ocasión se vio a punto de reventar en los remates de uno de los bateristas con más punch que he visto en bastante tiempo. La gente estaba hipnotizada, en lugar de esperar a que terminara el turno de la banda local, solo se respiraban las ansias de escuchar más de un trabajo exquisito. -Alain Haros

Una vez concluida la presentación de Vyctoria, y con el público encendido la espera final por el gran evento comenzó. Si estás leyendo esta nota es porque sabes muy bien quiénes son GY!BE y por qué son tan importantes no solo en la historia del post-rock, sino para el espectro general de la música instrumental, se trate el género que se trate, siempre manteniendo mensajes sociopolíticos detrás de cada álbum. El tiempo y el espacio cambian completamente cuando uno se sumerge en su música: la noción de lo material se difumina y el pensamiento racional se ve ofuscado.



No se los digo solamente yo, no hay persona lo suficientemente suertuda como para decir que los presenció en vivo y que no le cambió la forma de experimentar un concierto. La escenografía, las luces, la (poca o nula) interacción entre integrantes y la indirecta relación con el público, los tiempos de espera, etc., todas estas son cosas en las que ellos ponen especial atención, y no importa el tamaño del escenario ni la capacidad del foro, pues sacan lo mejor de cada recurso con el que cuenten, por más mínimo que sea.

Si bien todas las personas estaban entusiasmadas por el evento, había algunas que parecían amargarse en ratos al recordar que Luciferian Towers, la última placa de la banda, era el principal objeto de la noche. Este álbum dividió a los fanáticos de la banda y a la crítica, pero de forma general todos acordaban que estaba lejos de llegar a lo mejor de su discografía e incluso de los dos discos anteriores a él, Asunder, Sweet, And Other Distress y Hallelujah! Don’t Bend! Ascend!. Personalmente creo que su cambio de estilo, fuertemente marcado en su regreso del 2012, es algo que todavía no se termina de aceptar/asimilar/aprehender. Cuando se habla de GY!BE inmediatamente se piensa principalmente en el post-rock de los finales de los noventa que fundaron, y no es hasta dos o tres recuerdos después que la imagen actual de la banda y lo que hacen impacta en nuestra mente. Me insistí sobre esta cuestión en el 2015, y desde entonces disfruto mucho más lo que hacen actualmente, por ello, traté de persuadir a quienes conocí en el trayecto que tratarán de hacer lo mismo, y consideraran ver desde otra perspectiva. Después de todo, sabemos que nunca escucharemos Lift Your Skinny Fists Like Antennas to Heaven en uno de sus conciertos nunca más.

Respecto al setlist nadie estuvo sorprendido, todo indicaba que sería el mismo de la CDMX, y aquellos que lo desconocían sabían de antemano que escucharíamos el último álbum en su totalidad más dos o tres tracks extra. “Hope Drone” fue lo primero que interpretaron, como usualmente lo han hecho esta década, una purga de todo el ruido y las distracciones del lugar, que apacigua a las personas y les dice “now it’s time to be quiet”. Luciferian Towers fue tocado de principio a fin tras esto, con “Undoing a Luciferian Towers” al final y “Bosses Hang” justo después de “Hope Drone”. Es justo decir que a quien no le gustó el disco por la razón que fuera, en esa noche y en ese momento se volvió uno con él, maravillándose al ver que la entropía de las cosas y el choque de los organismos no hacen sino tejer hilos entre uno y otro, así sea por breves momentos. Pero la banda no es tonta, sabe que no puede deslindarse de la visión nostálgica que se tiene de ellos por completo, Slow Riot For New Zerø Kanada es por tal razón tocado al final. No podría describir el éxtasis de haber experimentado algo así, bajo una constante presión, como si estuviese formando parte de una relación pasivo-agresiva, siendo castigado en cada segundo por la energía y el rigor de la banda, pero no creo que sea necesario. En su lugar, quisiera comentar un poco sobre la interacción del público en los conciertos de este tipo.



En México siempre queremos una cerveza más, una hora más para dormir, un beso más, una canción más. A veces creemos que el artista se nos debe a nosotros y que nuestra voluntad es la que dictamina qué debe suceder. Esto es completamente erróneo, la relación entre artista-público debe ser de mutuo respeto. Respeto para el artista y sus creaciones; respeto para el público y su presencia. A pesar de que los asistentes no fueron/fuimos un mal público, dejaron claro que pudieron/pudimos haberlo hecho mejor. Se trata de un trabajo colectivo, y es por ello que pedir por el silencio de los demás gritándoles “cállate” o pronunciando con extrema ironía un estruendoso “shhhhh” no es una solución al problema. Afortunadamente para nosotros, la música lo solucionó, y aunque tomó un par de minutos en cada ocasión, la armonía eventualmente llegó. Existe música que sin problema alguno permite una interacción verbal por parte del público, pero un concierto de GY!BE no es propicio para ello; no solo no son graciosos pidiéndoles que les hagan un hijo, molestan a gran parte del público y sobre todo, la banda sobre el escenario se ve inquieta. Yo que solo soy un asistente más no podría exigir nada a los demás, pero sí incito la paciencia y el respeto, esto para la tranquilidad del público y los artistas a partir del momento que se encuentren sobre el escenario. Una vez que la presentación haya comenzado, no importa que lo único que suene de fondo sea estática.

2017 marca un antes y un después en la historia de los conciertos y los festivales de México, una cantidad increíble de artistas visitaron por primera vez el país este año, otros más regresaron por enésima ocasión, y algunos desafortunados tuvieron que cancelar su visita por distintas razones, pero todos ellos trayendo consigo lo mejor de sus estilos de música y RTMB ha sido afortunado de poder cubrir varios de ellos en este año. Godspeed You! Black Emperor es una gran forma de cerrar el año. Ya sea que nos demos tiempo para descansar o no paremos de trabajar para financiar el próximo concierto que tengamos en la mira, podemos estar seguros de que los eventos continuarán incrementando en cantidad y calidad. Por parte de RTMB queremos agradecerle a ACK Promote y al C3 Stage por haber hecho posible semejante evento y por ser parte de las personas que buscan traer mejores espectáculos a nuestro país. Asimismo, y con especial cariño queremos agradecerles a todos ustedes que nos leen y que buscan conocer nuestra opinión sobre lo que acontece en el mundo musical.


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Edith García en la fotografía // Alan Cabral y Alain Haros en la nota.


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