1 dic. 2017

Los holandeses han preparado un meticuloso regalo de bienvenida al año entrante, notable exhibición de death metal contemporáneo que hace hervir la médula.



  • Genre(s):
  • Technical | Death Metal
  • Release Date:
  • 22 / Jan / 2018
  • For Fans Of:
  • The Faceless, Hour Of Penance, Hideous Divinity
  • Links:
Apofis es el nombre que se le ha designado a un asteroide atón que muestra una tendenciosa dirección orbital proyectada a nuestro planeta, es decir, una roca gigantesca cósmica proveniente de otro sitio en el universo, avistada en el 2004 y calculada a colisionar en el 2036 ya sea con la luna o directamente con nosotros.

De nuestro lado tenemos a Apophys, una banda holandesa activa desde el 2012 que desde su debut se posicionó como un proyecto sólido dentro de su escena local e internacional por su deliciosa manera de ejercer death metal de estructura atractiva y un sonido ideal para satisfacer aquellos estándares impuestos por los fanáticos del rubro extremo de la música. Hay una cosa en común entre estos dos factores expuestos: la fuerza con la que se dirige hacia nosotros. Prueba de ello son los dos sencillos que la agrupación nos ha dejado admirar vía YouTube de forma temprana, adelantándonos así sólo una pequeña probada de lo que nos espera éste 22 de Enero a través de Ultimate Massacre Productions.

La buena noticia es que aquí en RTMB hemos podido ponerle escucha activa al asunto anticipadamente y es un placer para mí contarles sobre Devoratis, el nombre de éste rudísimo trabajo que está más que garantizado de colisionar con el oído del mundo.


Desde “Children Of The Stars” puedo apreciar una poderosa exhibición de instrumentos en incandescencia, manejándose como una narrativa agresiva de algún acontecimiento sólo concebido en la ciencia ficción. La pista inicial es un agradable juego de tiempos y de entrada puedo mencionarles que la técnica gutural que domina Kevin Quilligan personalmente me encanta, demostrando habilidoso un alcance en lowgrowls destacable y en la punta de los mismos, adornos con un registro a la pigsqueal que queda muy bien. Con pausas abruptas para delimitar compases y un singular coro que me hace sobreponer a mi cabeza a The Faceless en alguna de sus tantas canciones (con sus obvias diferencias de técnica, claro está). Buen punto con el inicio. De golpe me encontré con una buena carga de armónicos en el riffeo a través de “The Verdict”, bien reforzada por medio de ciertos slams entre cada frenesí de bajo, tarola y voz. La labor del bombo es una bestialidad. Es inquietante la carga de odio que se nota conforme avanza el álbum e indiscutiblemente éste se vuelve esencia primaria de cada uno de los tracks. Podemos apreciar un ligero degrado de intensidad en “Xiux – The Parasite”, con un intro expectante creado a base de un juego de cuerdas melancólico, poco a poco el corte se consagra como uno de los temas más contundentes del LP con un buen manejo de tonos y no atiborrando de momentos hostiles la instrumentación, además de regalarnos un breve pero bien parado solo de guitarra.

Continué con “Matters Unresolved”, portadora de una ráfaga de batería thrasy que se alimentó después de las bases veloces comunes en el death metal agresivo, con powerchords a tope y un solo de guitarra que parte en dos el tema, melódicamente abrasivo. Personalmente me gusta la fuerza que se le imprime a este estilo musicalmente hablando, sin embargo lo que me cuesta un tanto asimilar después de un par de tracks es que se repita el mismo patrón instrumental en cualquier altura de la pista a apreciar. Esto es lo que ocurre con “Deadlock”, la siguiente canción en el orden impuesto por la banda, ya que contiene ese mismo beat en la percusión y una ligera variación en el riffeo que me dificulta recibirla bien, más que eso, se vuelve lineal después de un minuto en reproducción. Esto en mi perspectiva, creó el primer decremento importante en el álbum. Cómo si se me hubiera entendido viene un descanso en forma de interludio llamado “Respite”, que muestra unas guitarras en una distorsión completamente ajena a lo que se había escuchado hasta entonces, con vaivenes limpios y cierta ilusión de eco que fungen acertadamente como receso para continuar con el disco.

What We Will Be” es el corte sorpresa que me hizo agudizar la escucha debido a que porta una interesante base que podría tildarse de “core” en mediana medida. Este cambio provocará la discrepancia segura del fanático promedio del death metal purista o de aquel que espera escuchar una total saturación de estridencia y no es que sea malo (por mí está más que perfecto integrar este tipo de apuestas a una sola categorización), simplemente les preparo el terreno. Lo mismo ocurre con “Retaliate” que viene con figuras mucho más técnicas y limpias que los primeros 5 temas y con menos intención de parecer una banda más de death en aras de la brutalización.


Para cerrar, el tanto titulado “Ocassus” nos recuerda cuales son las referencias de la banda y maneja un interesante empalme de recursos positivos dignos de resaltar. Cabe mencionar que Apophys en su debut fue catalogado como techdeath en muchos foros que pusieron atención a su trabajo debut del 2015 Prime Incursion y pienso firmemente que éste último track es una viva prueba del porqué de ésta consideración.

Al concluir mi escucha pude determinar que éstos holandeses no han defraudado en el elemento de fuerza, ímpetu y presencia, sin embargo la producción y ciertas implementaciones en puntos clave del álbum me han dejado esperando un poco más de lo que esperaba. Lo que es cierto es que el camino que han emprendido como banda desde hace ya 2 años ha tenido una buena dirección considerando que ya han trabajado junto con Metal Blade Records, lo único que falta en mi humilde opinión es seguir en el moldeamiento de ese estilo que se nota siguen trabajando para encontrarlo y así, en futuras entregas plantarse como un referente listo para sobrepasar cualquier expectativa. Sigan así.

8 / 10


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