1 nov. 2017

"Winds Of Plague está de vuelta y a lo grande, ya que se han mandado su mejor placa desde Decimate The Weak en 2008 y eso es algo digno de reconocer..."



  • Genre(s):
  • Symphonic Deathcore | Metalcore
  • Release Date:
  • 27 / Oct / 2017
  • For Fans Of:
  • Bleeding Through, Make Them Suffer, Dead Silence Hides My Cries
  • Links:

Recuerdo hace alrededor de unos diez años una de las que ha sido de las mayores impresiones al descubrir la música que en esos momentos me cayó como anillo al dedo: el deathcore. Simplemente me volví loco, aparte de que fue el mejor momento para mí, en ese entonces los grupos del género lograban alcanzar un reconocimiento increíble, no visto nuevamente como en esos años.

En aquellos tiempos la inundación sonora en mi persona corría mayormente a cargo de proyectos como Despised Icon, Whitechapel, All Shall Perish o Suicide Silence, cada una con su respectivo estilo pero con la similitud de crear ese género híbrido de manera cruda, directa y brutal.

El conocimiento de Winds Of Plague me llegó un poco después de ya haberme saciado, y lo que pasó lo narraré como una analogía culinaria: Justo terminas de comer y quedaste satisfecho, pero ves llegar un postre que se ve delicioso, ¿qué haces? Obviamente, tienes que probarlo.

La frescura de su sonido me dejó sorprendido y hasta hoy día puedo referirme a WOP como la banda que perfeccionó (a mi gusto) una de las mejores añadiduras al género hasta la fecha: el deathcore sinfónico. Aseveración con la cual muchas personas quizá no estén de acuerdo, ya que a lo largo de su carrera se han visto posicionados en el ojo del huracán por varias razones, las cuales han sabido minimizar y se han mantenido firmes, incluyendo la gran decepción que fue su último álbum en 2013 (Resistance) y que al igual que We Came As Romans, intentan dejar atrás con un lanzamiento bastante prometedor después de cuatro años, Blood Of My Enemy.


Primero, la portada nos habla de que los californianos no dejarán pronto el tema bélico que vienen malabareando desde su nacimiento, los restos de la armadura samurái, la sangre y el ambiente combativo denso tras una batalla campal, es una manera precisa de introducirnos en el álbum, ya que de ahí parte la temática central. La instrumentación en general mejoró muchísimo, se notó en su primer sencillo lanzado en septiembre, “Never Alone”, las variaciones son muy ricas y la oscuridad impregnada en el material de verdad es para reconocerse. Sin abandonar su estilo de antaño se las ingeniaron para no casarse con solamente un sonido. Por ejemplo, en esa primera canción podemos escuchar cómo se le dio un peso gigante a la hora de componer algo al estilo del último disco de Carnifex, rozando el black metal en velocidad y crudeza pero reforzado copiosamente por la propia singularidad de Winds Of Plague; gang shouts, breakdowns ejecutados en el instante justo, y lo evidente, el tema sinfónico que sigue siendo la más grande virtud de la agrupación, ahora más que nunca.

Ese progreso tras los teclados tiene su explicación, ya que desde este álbum el mando fue tomado por Adrienne Cowan, una chica texana que es la voz principal de un par de bandas que hacen un metal sinfónico que se inclina al power, razón que le da un conocimiento vasto de la situación y el rol que ahora tomó en WOP. La prudencia en este ámbito mejoró por montones, ya que gran parte de los reproches puristas hacia ellos anteriormente eran precisamente por eso, en ocasiones el protagonismo de lo sinfónico tomaba tanta importancia que opacaba lo demás y sonaba exagerado, cosa que ha quedado en el pasado y que esperemos prospere, ya que en ellos es bien conocido el hecho de la poca constancia en cuanto a mantener una alineación base se refiere. Finalmente, otro pro de la llegada de esta chica es que participa activamente siempre, ya sea en lo antes dicho o gratamente también colaborando con voces limpias, principalmente en el tema homónimo, “Blood Of My Enemy”, uno muy melódico con un coro embellecido por su voz (aparte con un breakdown para que se escondan donde puedan, sensacional).


Otro movimiento importante fue el regreso del baterista Art Cruz, quien hace algunos años se había hecho a un costado por diferencias creativas en el rumbo que estaba por tomar WOP, siendo aquel Resistance donde no participó, ¿coincidencia? No lo creo, ya que ahora está de vuelta y se han mandado un discazo, lo cual hace evidente la influencia de éste a la hora de la composición. El espectro musical abarcado aquí es mucho mayor del que siempre han manejado, sumándole a todo lo descrito hasta ahora unos destellos orientales en distintas ocasiones, una velocidad remarcable en toda su duración, solos de guitarra breves pero bien agregados, groove metalcorero muy chulo, riffs atractivos que llegan a ser thrashy en instantes, breakdowns monumentales en generalmente bases no tan complejas pero mucho mejor trabajadas que nunca, las cuales sirven de sostén para esos pequeñas ocasiones épicas que los hicieron conocidos, donde antes o durante un break tiran frases dignas para plasmar en sus camisetas: “You can run or you can stay and fight, either way you fucking lose!

Otros temas destacados además del par mencionados: "From Failure Comes Clarity", "Soul Eater" y "5150".

Y así se terminan las doce pistas de Blood Of My Enemy, un quinto álbum que cumple la promesa de aquellas palabras dichas por su vocalista Johnny, el cual nos aseguraba que sería un lanzamiento completo, ya que ha sido el que más satisfechos los ha dejado y el cual hizo valer la pena de esperar 4 años para escucharlos nuevamente. Winds Of Plague está de vuelta y a lo grande, ya que se han mandado su mejor placa desde Decimate The Weak en 2008 y eso es algo digno de reconocer, no se lo pierdan.

8.5 / 10


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