2 nov. 2017

La obra sobre-extiende el estilo de Ne Obliviscaris y lo compensa impulsándolo con momentos de grandeza nueva en la banda.



  • Genre(s):
  • Extreme Progressive Metal
  • Release Date:
  • 27 / Oct / 2017
  • For Fans Of:
  • Vipassi, Xanthochroid, Persefone, Enslaved
  • Links:
Saltémonos las formalidades innecesarias. Portal of I es un grandioso debut que sin duda puso en el mapa a Ne Obliviscaris; Citadel, es un crecimiento musical gigante para lo que representan y Urn, de principio nos ofrece nada nuevo, pero una banda de la calaña no traería solo algo parecido, pues “una banda de la calaña” es el referente mundial que tiene la década en altos estándares de progresión en la música extrema y creo que tienen ganado el beneficio de la duda.

Recuerdo un chat con los amigos del blog donde aseguré que no veía necesario sacar de su zona de confort una banda como Ne Obliviscaris, puesto que su actual sonido tiene todas las puertas abiertas. Ten cuidado con lo que deseas dicen, porque en parte esto es lo que esperaba cuando di aquella respuesta y en consecuencia, me muestra cuán lejos llegarían si se arriesgaran a más, dejándome con la frase “es lo que esperaba pero no estoy satisfecho”. Digo esto sin negar lo bueno que se pueda considerar Urn como álbum, pero, no considero que sea el salto del tamaño que debía seguir en su carrera, parece un freno de acuerdo al avance entre Portal of I y Citadel, donde ambos se entienden como piezas separadas de una misma imaginación, en cambio a Urn le falta distancia para desprenderse de su predecesor.


No haces algo tan bueno como puede ser si en el proceso introduces una ambición que ve más allá de lo que eres actualmente pero al final te quedas reservado, lo cual trae una connotación positiva y otra negativa del álbum, que al menos en lo personal nunca había considerado de sus trabajos anteriores. Ese espacio dudoso me dio cosas a considerar sobre el resultado y la banda que preferí explicar antes de dar una descripción el álbum, pues ya sabes a que suena y eso no voy a cambiarlo. El grupo continua mostrando interés por explorar y madurar en su ámbito, pero no parece el objetivo primario de motivación, una posible razón para que la banda quede reservada es por ganar una mayor audiencia con un sonido plausible y eso es seguro que lo consigan, mientras lo hacen sorprenden aquí y allá a quienes llevan años checándolos con opciones distintas e incluso guiños de incluir distintos géneros al caldo. Pienso que ahí está lo bueno de lo que Urn es, seguro convence mejor a quienes estaban renuentes a masticarlos y además conserva a NeO en el pedestal de reconocimiento con el resto de sus seguidores.


Los altibajos no son tan drásticos a lo que nos fueron acostumbrando, es más como si cada uno se construyera a partir del otro y así en secuencia conectándose, haciendo un álbum fluido que da tiempo para digerirse y poderle añadir nuevos contrastes. Mantiene ese concepto de temas largos y contiene un par compuestos en dos partes, abre con la primera “Libera” y termina con el homónimo “Urn”, la manera en que ambos inician y cierran ciclo lo dice todo. Tenemos canciones que no son exactamente lo mismo pero llevan el parecido de su discografía, ese sello de la casa en contraponer música infernal y angelical con acentuaciones neoclásicas queda intacto en la mayoría del contenido, en otras veces adhiriendo elementos ajenos que súper engalanan la canción, como en los últimos dos minutos de “Libera (Part I) - Saturnine Spheres”, cuando va descendiendo e interponen esos coros entre limpios y rasposos cantados en multitud le agregan una intriga dramática a su catálogo muy disfrutable. Ese final en especial es inolvidable. En “Urn (Part I) - And Within the Void We Are Breathless” vemos que se tienden hacia el death metal, componiendo la canción con los momentos más chonchos y jugosos de toda su carrera que cualquier banda de la elite en riffages envidiaría. Esos son los ratos en los que el trabajo brilla para mi gusto, “Intra Venus” y “Eyrie” quedan a la altura de algo bueno, pero a la sombra de lo que los australianos son capaces de hacer.

La obra sobre-extiende el estilo Ne Obliviscariano (denme chance) y lo compensa impulsándolo con momentos de grandeza nueva en la banda, es decir, amplía el rango de sonidos por los que se han movido; niveles más suaves, matices limpios lenta y cuidadosamente construidos en los que el violín reitera su importancia en el aura único de su música, mientras del otro extremo ya la espera una reacción agresiva que supera lo que hemos visto en ellos. No obstante en el recuento de todo, vemos que entrega un pedazo más grande que es lo que hay en el medio y ya conocemos. Eso pesa más y solamente es malo si así lo quieres ver.

9 / 10


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