1 nov. 2017

"Con maestría y prontitud hacen estragos las ideas preconcebidas que tenemos sobre la música, demostrándonos la belleza de lo confuso, de lo arbitrario, del caos imprevisto."



  • Genre(s):
  • Experimental Black Metal
  • Release Date:
  • 27 / Oct / 2017
  • For Fans Of:
  • Behold the Arctopus, Geryon
  • Links:
Colin Marston es uno de los nombres más importantes e interesantes de la historia de la música extrema. A lo largo de su carrera ha sido artífice y partícipe de una gran cantidad de proyectos que han llevado a nuevos horizontes el género. Su labor no solo ha quedado retratada en sus composiciones, también ha realizado trabajos de producción en discos que hoy en día son aclamados por publico y critica. La hoja de vida de este músico es casi intachable, y para quienes aún no conozcan sus trabajos, deberían darse un baño en ellos.

Krallice hace parte de esos derroches de creatividad que tuvo este artista a principios y mediados de la primera década de los dos mil, donde vieron la luz la mayoría de sus ideas más importantes. Manteniéndose fiel a su concepto musical, vanguardia y experimentación, fue regalándonos grandes momentos a lo largo de la trayectoria de esta banda. Llegamos a 2017 donde da un golpe más sobre la mesa, esta vez con la colaboración Dave Edwardson (Neurosis) en las voces y los sintetizadores.

Loüm es el nombre que recibe esta nueva placa discográfica, y en el vamos a encontrarnos con el que posiblemente sea uno de los álbumes más rústicos y caóticos del conjunto. La dinámica compositiva siempre ha sido el eje central de este cuarteto, motivados por el caos del black metal más intenso y hostil, van interactuando y jugando con compases y cambios de ritmo impredecibles que crean una cacofonía cargada de técnica y poder.


De manera evidente la disonancia es y seguirá siendo una herramienta muy querida por Marston, a lo largo del álbum esos desfases en la armonía son muy notables sobre todo en el trabajo de guitarras, donde los arpegios y los riffs por momentos parecen desiguales, pero siempre son sostenidos por el avance imperioso del bajo y una batería inmisericorde.

La producción es impecable, ese tono rasposo, casi análogo, logra cobijarnos en esa atmósfera agonizante, que las voces saben muy bien complementar con fraseos que ayudan a incentivar esa sensación sofocante que produce por momentos las partes más lentas y menos intensas de las canciones, donde las influencias de estilos como del doom son más plausibles.

El recital técnico que logran mantener a lo largo del material es algo muy gratificante, creo que esta vez lograron conseguir un mejor equilibrio entre sus pautas musicales, puesto que sus dos anteriores trabajos no los había sentido tan inspirados como éste, puede ser debido a la inclusión de esos efectos y notas del señor Edwardson que ayudan a crear ese velo sonoro, que se siente como una tormenta de arena hirviendo sobre la piel, o que los intervalos son mucho más vigorosos e intrincados.

La puerta del abismo que abrieron estos músicos hace 10 años sigue haciendo añicos la escena del metal extremo, sin concesiones o pretensiones más allá de hacer música que los complazca a ellos mismo, logran con maestría y prontitud hacen estragos las ideas preconcebidas que tenemos sobre la música, demostrándonos la belleza de lo confuso, de lo arbitrario, del caos imprevisto. Una de las demostraciones de las grandes bondades de este grato estilo musical.

8.5 / 10


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