11 nov. 2017

The Erkonauts se presenta levantándose el sombrero



  • Genre(s):
  • Progressive Metal | Crossover Metal
  • Release Date:
  • 10 / 11 / 2017
  • For Fans Of:
  • Betzefer, Sikth, Throwdown, Gojira
  • Links:
Pocas veces ponemos la mirada hacia tierras suizas, pero la banda que incumbe hablar en esta reseña infiere que generará un gran impacto gracias a su portentoso talento y por ello su espacio en la página. Después de un cierto tiempo los suizos The Erkonauts retornaron actividad en forma de nuevo álbum con el fin de consolidarse, esta nueva aparición nos entrega a I Shall Forgive, un material bastante bueno en el ámbito prog del metal. De inicio a fin el disco mantendrá una sinergia entre sus instrumentos suficientemente atractiva para aquellos amantes de los grandes referentes del género, un detalle que antes que otra cosa garantiza la grata experiencia al escucharlo.

A grandes rasgos el LP despliega un metal ecléctico moderado, con diversos estilos y matices de la historia siendo tratados bajo build-ups de metal progresivo, y digo historia, porque un referente muy marcado es la mítica voz del fallecido "Lemmy" Kilmister (Motörhead), mimetizando singulares detalles de su timbre vocal con la instrumentación desde el primer tema. Los suizos saben adaptar (o compensar) ese aspecto de su música con una técnica convencional que se esconde entre las diversas gamas de estilos del metal que saben adherir y tambien sacar del mapa conforme les plazca, en ocasiones partiendo del hard rock hasta irse a dar una vuelta con los tintes del punk, pero además, cierta incertidumbre presente que al ir hilando los tracks y sus cambios, le da notoriedad a la complejidad en la composición. Un aspecto que requiere de mucho ingenio pero The Erkonauts se las arregla para salirse con la suya. Como resultado a esta combinación tenemos un material prog que no embulle sus melodías con un sinfín de notas, a cambio ellos intentan crear un sonido original por medio de experimentar con atributos estéticos muy reconocidos del metal.


Nos aventuramos en un viaje lleno de extravagancia, mostrando desde la primera pista referencias a otros conjuntos musicales ya consolidados, ejemplo de esto son las vocales tipo Motorhead que ya les mencioné, el machaqueo de guitarras estilo Dirty Rotten Imbeciles y esos pasajes opresivos y melancólicos inspirados en los grandes éxitos de Gojira. Analizar su música es fácil, no recurren a nada técnico y meten características del metal tradicionales, aunque por medio de minuciosos detalles logran conservarse frescos y auténticos. El disco lo abre “Little Mary“, tema que posee una ejecución de bajo soberbia que se encarga en hacer un circuncisión agresiva a la melodía para retacarla de grooves compactando una fuerza sonora que te empuja hacia atrás. Cuando hace aparición “Seven Macaw” el punk se hace presente para dar equilibrio, a diferencia de “Globlebl” donde el recurso del punk se usa para inclinar la balanza hacia una atmósfera progresiva, además de arroparnos con su lado más emotivo. Luego se escucha a “The Snick” que marca un comienzo tranquilo, con una expresión de viejo oeste, aunque a la mitad de la canción la batería interrumpe dichos tonos para cambiar de canal y volver a la hermosa disonancia que segundos atrás nos envolvió. Al momento de oír “Chaos Never Fails to Appeal” y el incesante rasgueo de las guitarras vibrando al ritmo de un caluroso groove metal sureño que reaviva la flama, me recordaron a los mismísimos Betzefer. Después de escuchar ya más de medio álbum nos encontramos con lo mejor de I Shall Forgive y comienza en la canción “Cacoit”, un tema que mancha de austeridad el ambiente que fueron creando en las canciones anteriores y toma un rumbo sombrío de atardecer gris. Al penúltimo, “ Tales Of A Thousand Lives ”, entiendo un poco el propósito de transición que tenía el tema anterior, pues este en particular se sirve de ocho minutos para forjar un carácter de post-metal inquebrantable que transcurre lento y contiene los mismos sabores que ha dejado el disco. Hasta ahora la forma de combinar sus elementos nos ha dejado un poco de todo y comienza a saciar, pero como estos tipos no pretenden cerrar así sin más, “Sappy” llega a clausurar la dinámica con broche de oro. Tiene la aparición de Tom Mumagrinder (Mumakil) para apoyarlos; es la de menor duración y condensa la parte pesada del disco, una melodía donde se escucha en principio una voz siniestra y llena de energía, pronto las guitarras cambian de modalidad y empiezan a repuntar varias notas con el doble de caballos de fuerza emparejándose al único desplante de blast-beats, para dar esa sensación de engrose al final del álbum. Son acordes que en dos minutos rompen la secuencia y nos retornan a los matices principales de la obra, con esa mecánica deciden culminar el show.

Este disco es imperdible para aquellos fanáticos que disfrutan la gran gama de subgéneros del metal. En el día a día salen a la luz discos que recaen en lo monótono, algunos de esos records son de bandas con prestigio, pero de vez en cuando aparecen en el horizonte algunas caras nuevas con propuestas intrigantes en el ambito progresivo que tratan de romper el molde con los parámetros y herramientas de siempre. Este es uno de esos casos. I Shall Forgive se revela como una novedades en la escena, donde se reafirma la exigencia del artista por buscar inovar el estilo. Sin más, The Erkonauts se presenta levantándose el sombrero.

8 / 10


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