17 oct. 2017

Se atribuyen un disco impresionante, el más variado en composición y dinámica, mostrando la gama de arreglos hindúes en la mejor dosis que Kartikeya haya dado en su carrera.



  • Genre(s):
  • Extreme Progressive Metal
  • Release Date:
  • 19 / Oct / 2017
  • For Fans Of:
  • Meshuggah, Allegaeon, Strapping Young Lad, Melechesh, Demonic Resurrection
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Pasó tanto para tener seguro el lanzamiento de Samudra que con el tiempo y las veces que la banda lo pospuso, de estar inseguro sobre si llenaría mis expectativas pase a un “lo que sea mientras sí salga”. Conocí a Kartikeya en el 2012, con la canción “The Horrors of Home”, pero un año antes ya habían publicado “Durga Puja” como adelanto temprano de lo que sería su próximo álbum, de ahí me brinqué a escuchar su discografía y para mi sorpresa encontré una de mis referencias predilectas del metal extremo actual.

El último, Mahayuga (2011), es donde la cosa se puso realmente seria para ellos, mezclando riffages del death y groove metal al grado de ser intimidantes con un estilo muy influenciado por los sonidos hindú tradicionales. Con tantito más de claridad y dominio sobre ese estilo, el resultado podría ser grandioso, algo así es la idea que ha rodeado al disco por años con la promesa de poder brindárnoslo.

En el 2013 publicaron “Tunnels of Naraka” con la aparición de David Maxim de invitado especial, la canción, siendo tan buena reflejando el crecimiento de la banda en versatilidad y producción del tribalismo hindú junto a los sonidos extremos, dejó a muchos esperando por un buen rato, luego hubo un teaser del tracklist y el sencillo “Golden Blades” en el 2016, pero desde entonces ha sido principalmente incertidumbre y anticipación la que ha ido desgastando el entusiasmo hacia algo que se veía grande, hasta que llegó la firma con el sello Apathia Records a ponerle fin al asunto.


El nivel que trae Kartikeya está de verse para creer y es porque se ven superados en las características que los hacen destacarse. El modo ofensivo de la instrumentación siempre sobre tu cara junto al vocalista gritando a pulmón abierto, establecen nuevo record personal. La marca de la casa jamás se equivoca: guitarrazos carnívoros y la batería asertiva con las percusiones tribales, que no solamente dejan el rostro embarrado sino carameleado con toda clase de ritmos védicos, —ahora mucho mejor trazados y precisos que antes— crean instantes que se quedan contigo apenas al primer repaso del disco. De ahí el término de carnatic metal a su estilo, pues música carnática es como se le dice al estilo clásico del sur de la India, para lo cual Arsafes tira un montón de arreglos con auténticos instrumentos hindúes que no voy a enlistar, pero, le otorgan esa sensación de unidad y naturalidad a lo que hacen, casi como si se tratara de ritual religioso. Y hablando de, las mañas que aprendió Arsafes no solo como principal compositor del grupo sino auto produciendo su trabajo de solista y los otros tantos proyectos en los que ha estado envuelto, se ve que sirvieron para moldear una producción efectiva, equilibrada, celosa de ningún instrumento, además dando el tono de distorsión distintiva a todo el proceso.


La primera duda que disipan es si habría canciones con la calidad de agresión como en los singles que estuvimos repasando tanto tiempo, pero sí, en 14 canciones presentan de primera impresión más de 5 nuevos temas de igual o mayor impacto machacante, mientras el resto, explora facetas interesantes del misticismo y melodía que les trae el carácter tradicional que manejan, por su puesto nada menos despreciables. Siendo honesto, la banda no escatima en nada, ni en arrogancia pues en ocasiones hasta vanidad le escurre a las canciones. Lo cierto es que verás un disco largo que no se achica jamás, del primero al último tema el factor de asombro se siente, por la energía o por el profundo compromiso cultural que tienen hacía su música. De entrada “Dharma pt 1 - Into The Sacred Waves”, abriendo el panorama al estilo moderno y progresivo del metal con claras alusiones al djent, pero dejando claro que son una bestia única en su especie. Finalizando, “Dharma pt 2 - Into The Tranquil Skies”, que con 13 minutos de duración hace un repaso espectacular de ritmos y le da el cierre definitivo que el disco merece.

Durante tenemos los tracks “Tandava” y “We Shall Never Die” aportando el sabor de un metal extremo épico, la primera denotando un gusto por las atmósferas en crescendo de la mano de blast-beats y orquestación de fondo como lo haría el buen Ihsahn; la segunda, en un orden más de vanguardia, inclusive elegante podría ser, con la adición de saxofón, violín y unos coros que te elevan a las nubes hasta perderte un poco. Este en particular llega en buen momento para los que seguimos enganchados del nuevo álbum de Enslaved. Del otro lado los títulos que calientan la sangre, con ritmos bailables y estilos de canto que no podría enunciar pero llevan demasiado lejos su conexión con aquel país: “Mask of The Blind” y “Kannada - Munjaaneddu Kumbaaranna”, agregando el grado experimental al álbum y cumpliendo el compromiso con quienes queríamos disfrutar la bizarres de su Carnatic Metal.


Las virtudes de un metal extremo ya sea en violencia o técnica, no diría que estén pisando nuevas tierras con estos músicos, sin embargo se respira mucha frescura a través de cómo la manipulan. Hay una influencia creciente de Meshuggah en buena medida, especialmente con “The Crimson Age” en el groove de las guitarras y el tambaleo quebradizo de los riffs, además del vocalista principal quien toma mucho de lo que hace Jens Kidman, aunque este por su parte le mete más que ferocidad al juego de voces entre él y Arsafes, ya sea aplicando unas limpias o el canto mántrico que le suma intriga a Samudra. Están los matices de metal industrial en la producción, que sacan a relucir el gusto personal por Strapping Young Lad. De cara al ocultismo de la banda conservan su parecido y la esencia enigmática con el grupo Melechesh y finalmente, los ataques de virtuosismo combinados con el resto, seguramente siendo la cereza del pastel para fans de Allegaeon.

En general se atribuyen un disco impresionante, el más variado en términos de composición y dinámica, quedando encima de cualquier expectativa y mostrando la gama de arreglos hindúes en la mejor dosis que Kartikeya haya dado en su carrera.

9 / 10


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