31 oct. 2017

Los pequeños momentos de su discografía que han sido memorables, están hechos de lo que The Almanac es en su totalidad.



El 27 de octubre estuvo fuerte en los lanzamientos del mes y Kardashev no quiso quedarse atrás presentando la continuación de una historia que comenzó con Excipio (2013), donde los conceptos de descubrimiento y humildad, inspiraban una instrumentación de paisaje estrellado. Ahora, The Almanac promete una mejor resolución y expandir su ideal sonoro a nuevos horizontes.

  • Genre(s):
  • Atmospheric Progressive Deathcore, Shoegaze
  • Release Date:
  • 27 / Oct / 2017
  • For Fans Of:
  • Warforged, Fallujah, The Contortionist
  • Links:
Todo artista tiene etapas para experimentar ideas, para definirse y luego poder transmitir su mensaje, pero la técnica no la veremos desarrollarse en lo conceptual sino en la práctica, y en la práctica es que el sonido del nuevo material compite con lo que hicieron en Peripety (2015), su anterior trabajo. En la reseña a dicho álbum menciono que Kardashev venía manifestando una personalidad diferente, de concepto propio y demás. Era natural que todo comenzara y terminara siendo un experimento que resultó bien en el esfuerzo por inducir calma al oleaje de fuerzas instrumentales opuestas, digámosle un sube y baja mediante el impacto de riffs, blasts y breakdowns, contra la producción de ambientes etéreos. Con el repaso del disco vi que se trataba de un objetivo completado a medias y que el mundo de ideas que están queriendo manifestar debe arraigarse en el oyente y proyectarse con mayor profundidad en la producción. En eso me quedé, esperando que resolvieran eso que les falta en el siguiente trabajo.


Que sean una banda con aspiraciones auténticas permite ver claro que sí han evolucionado, que las ideas que hay en ellos y el cómo expresarlas ha ido mejorando. En los 5 años de formación tuvieron momento para experimentar, para definirse y expresarse, pero para mi gusto ahí se habían quedado, aunque con la atención de un mayor número de seguidores enganchados de su fría mezcla atmosférica entre brutalidad y neblina espesa. En el primer adelanto del disco “Between Sea and Sky” vemos que nada en su paleta de colores es desconocido, pero la primera impresión es que ya no es el experimento sino el dominio de una personalidad, la cual inicia dándole a los instrumentos un comportamiento diferente al usual; es deathcore progresivo que no se ve en la necesidad de abusar de las formas predefinidas del estilo, con apenas la silueta va re-creando desde cero las armonías y los lapsos agresivos por los que son conocidos, de un modo que no demuestra prisa pero cambia la dinámica y cambia todo. Es una nueva moldura, estilizada y de mucho filo, pero lo importante es que los vemos perfeccionando ambas emociones al unísono, una convivencia que no cesa, sin embargo, define bien los espacios para el respiro, el deleite auditivo y la explosión rítmica del tema.


Si prestas atención a lo que pasa mientras te pasa, la primera gran diferencia es eso que siembra en tu cabeza, de oscuridad y claridad adyacente, un logro inexplicable que es fuerte y tiene comparación con sus trabajos pasados, pero se desarrolla musicalmente con una naturalidad nunca antes vista. Está la influencia de Fallujah y de The Contortionist inspirando sus composiciones, las dos tienen raíces en el deathcore y las don han crecido por una vertiente progresiva autentica, aunque solo la primera sigue impregnada de ese género y son con quienes Kardashev guarda similitudes, ojo, no digo que sean parecidos, pero en términos de lo que han hecho hay ciertos recorridos que inevitablemente deben cruzarse y sirven de punto de partida para enmarcar el logro del grupo. Si hablamos de una banda referente en el atmospheric death metal que funcione con ultra velocidad y altos rangos melódicos es Fallujah, no hay duda de eso, pero si quisiéramos hacer la comparativa de una banda que de hecho haga colisionar esos elementos hasta moldear un solo organismo de velocidad instrumental y cuerpo etéreo, tenemos a este nuevo Kardashev, quienes más allá de la complejidad en la estructura no traen derroche de habilidad en las guitarras y gran parte del ensamble, pero se disimulan bien entre el espectro entero de las capacidades técnicas modernas, tomando solo lo bueno de la estética general y quedando únicos al oído de cualquiera dispuesto a sensibilizarse con la propuesta.

La obra se cierne sobre el prólogo y epílogo en un idioma que inventó el vocalista para adentrarnos desde la perspectiva del personaje viajero de la historia. El tronco fuerte del entramado son las tres primeras canciones: “Between Sea and Sky”, “Beside Cliffs And Chasms” y “Behind Leaves And Vines”, todos los títulos haciendo alegoría a él estando antes o al borde de una revelación; conforme avanzan, los vemos profundizar en el concepto y descubrir capas extremadamente creativas en el sonido que llaman Deathgaze. Implementan personalidad desde los blast-beats aplicados con el cuerpo de fondo en la mezcla; imparables y despojados de signos de violencia. Las voces limpias realmente tienen un contexto que justifica su uso, aun así no las sobrevenden para sostener el equilibrio de situaciones que pueden irse a lo más alto y descender a lo más bajo. Después interrumpe “Beneath Dirt And Stone”, una pieza ambiental que explora vibraciones minimalistas y ayuda a digerir todos los matices que habían ido desparramando, pero tambien conecta con “Beyond Sun And Moon” el tema que al fin posiciona al personaje “más allá” y revienta con toda la fuerza de la banda. Cuando menos se espera ya estas escuchando el epílogo de la obra y, quizá mi queja sería la corta duración del trabajo, si no fuera porque eso mismo permite tenerlo por horas en repetición. Se escucha magistralmente ejecutado, un sonido de cinematografía elaborada; una masa de detalles y movimientos interesantes, un desarrollo de la composición sin contratiempos y, por supuesto, una atmósfera adictiva desde la primera pasada.

Personalmente, veo a un grupo que ya estaba quitando los últimos rastros de polvo en su técnica pero les faltaba transmitir la seguridad de algo más significativo al oyente, y dar el último hacia las inquietudes del metal de amplísima perspectiva que siempre ha querido producir. Para un grupo con ese historial, The Almanac no es solo un álbum nuevo que llega por inercia, sino la oportunidad de finalmente decir de qué están hechos. Y esta vez, no están hechos de nociones ni de percepciones, es la afirmación de un sentimiento real existente en su música, que tiene esa cualidad de inducir decaídas de humor, dejándote absorto, vulnerable y a la expectativa a cada segundo. Maravilloso.

9.5 / 10


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