26 sep. 2017

Rosetta nos regaló una pieza sobre el dolor, la belleza y las diatribas que nos vamos encontrando a lo largo del camino que decidamos recorrer en nuestra vida.



  • Genre(s):
  • Post-Metal/Drone
  • Release Date:
  • 01 / Sep / 2017
  • For Fans Of:
  • Mouth of the architect , Year of no light
  • Links:
A principios de la década de los dos mil un grupo de jóvenes talentosos, con mucho entusiasmo, tuvieron la valentía y motivación necesaria para empeñarse en dar a luz a un pequeño movimiento que consolidaría como un género aquellos sonidos, que en años anteriores bandas de culto promulgarían en su música.

Es así como de la mano de hydra head el post-metal (y similares) se encaminó hacia los anales de la historia, otorgándonos obras de gran calidad, con un sonido fresco y lleno de pasión, siendo Isis la abanderada de esta escena. Bajo la sombra de estos, Jesu, Old Man Gloom y Cult of Luna no le perdían pisada a los liderados por Turner, y en esos años, nos dieron sus álbumes más destacados por crítica y fanáticos. Como todo en la vida, el declive se hizo presente, y muchos de estos exponentes decidieron tomar otros rumbos, desde el retiro, hasta cambiar su enfoque musical. Rosetta es una banda que hace parte de esa generación, pero siempre han tratado de desligarse de ella, caracterizándose por hablar con su música, y no con etiquetas.

A lo largo de su trayectoria musical, hemos encontrado diversas facetas de su idea musical; la explosión sónica y caótica del Gallilean Satellites, hasta la inclusión de atmósferas más acogedoras en trabajos más contemporáneos como A Determinism of Morality. En 2017 con Utopioid parecen haber encontrado un equilibrio entre sus ideas, y se muestran como una banda mucho más madura.


En su nueva placa nos vamos encontrado con momentos que rememoran las épocas doradas de su generación, pasajes con toques melódicos incesantes y desgarradores que va manejando la guitarra a través de sus riffs, que al juntarse con la sólida y apabullante base rítmica, logran crear atmosferas opresivas y funestas. El equilibrio que han logrado se ve reflejado en los instantes donde las armonías hacen gala y logran expresar una sensación sobrecogedora de tranquilidad, para luego en el crescendo, desprenderse en un ataque constante de riffs demoledores, que, junto con la voz agónica y enfermiza, exponen una danza ambigua entre el dolor y la tranquilidad.

Las herramientas presentes en este nuevo álbum que más destacan para mí, son, la inclusión de manera mucho más pronunciada de las voces limpias. Creo firmemente que son un gran punto a favor por la manera en la que decidieron producirlas y mezclarlas, me recuerdan por momentos a la forma en la que lo hace slowdive o alcest. Los elementos del drone que venían presentando en anteriores trabajos, esta vez suenan de manera más depurada y menos inyectadas al azar.

Su manera de construir canciones como "54543", dónde el bajo va haciendo una base rápida y profunda que se ve decorada por los suspiros tenues de un sintetizador con un timbre especial, me parece intrigante y satisfactoria. Haciendo de está uno de mis temas favoritos de la pieza musical.

Puede que este disco no esté reinventando el género o rompiendo paradigmas, la verdad creo que esta banda nunca lo ha intentado, pero es enteramente gratificante escuchar obras musicales que se remiten a tratar de transmitirnos todas las sensaciones que buscan expresar los artistas. Rosetta lo logró, y nos regaló una pieza sobre el dolor, la belleza y las diatribas que nos vamos encontrando a lo largo del camino que decidamos recorrer en nuestra vida.

8/10


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