8 sep. 2017

"En cierto punto esta onda de componer fuera del molde con composiciones arrítmicas y matices atonales se convirtió en su propio tipo de molde y había que llegar a romperlo, eso es lo que logra Gigan..."




  • Genre(s):
  • Experimental, Technical Death Metal
  • Release Date:
  • 15 / Sep / 2017
  • For Fans Of:
  • Coma Cluster Void, Portal, Ingurgitating Oblivion
  • Links:
Ha sido un largo camino para llegar a lo que es el metal hoy y lo que significa seguir produciéndolo. El legado de los iconos que al inicio y décadas atrás le dieron vida quedará indiscutible, pero el tiempo ha demostrado que comparado con lo que está sucediendo actualmente, no tienen mayor cabida que en el imaginario nostálgico. El internet trajo cambios importantes, diversidad de estilos que al instante tenemos al alcance, un consumo desmesurado por la música que se produce, ideas que envejecen muy rápido y en consecuencia, una competencia de exigencia personal por ganarse un lugar en tu gusto que no termina, pero son bandas que ya no necesitan de lanzamientos encabezando charts de ventas para reconocerse como un trabajo relevante al mundo, eso sin duda ha alzado la vara para que los artistas no se midan a la hora de experimentar y el progreso en el género esté a la orden del día. Para muchos que lo preferimos el juego ya es esto y se trata de ir descubriendo esa libertad actual que ningún otro ámbito musical ofrece.

El metal en todo su espectro es hoy una masa tan imponente que no necesita tirar mensajes anti-sistema ni considerarse subversivo como en otros años, la batalla ya es otra y no hay que seguir altaneros para mantener el carácter de oposición al mainstream que lo caracteriza. Desde hace años el género crece y avanza a costa de sí mismo, cada vez con más grupos interesados en el confronte y exposición de ideas propias que lo han ido empujando a territorios desconocidos; maquilando trabajos que pavimentan el paso a sonidos nuevos e impensables, amplificando su volumen en masa y regalándonos incontables opciones para disfrutar lo que nos gusta. Sin embargo son contadas las bandas que de verdad lo impulsan hacia algo novedoso y los que consiguen resultados, en ese rubro tenemos a Gigan, una banda con nuevo álbum enfocado en el death metal de vanguardia, en la experimentación casi científica de un nuevo tipo de música extrema que llega en el mejor momento (o en el mejor año) que se haya tenido en cuestión de variedad. A Gigan se le puede abordar de muchos ángulos, comenzando por su trayectoria discográfica de aciertos en la propuesta y en la influencia que ha seguido desde sus orígenes (Gorguts), pero esta vez consiguen hacer algo tan único con Undulating Waves of Rainbiotic Iridescence, que era necesario agregar una leve perspectiva previa para una banda que, en mi opinión, de verdad te hace pensar en todo lo que ha pasado para terminar aquí, postrado a un sonido puro que se desprende de los lineamientos del death metal técnico y disonante que hemos conocido o que se haya visto en su más alocada versión.


En cierto punto esta onda de componer fuera del molde con composiciones arrítmicas y matices atonales se convirtió en su propio tipo de molde y había que llegar a romperlo, eso es lo que logra Gigan al haber trabajado en este álbum, el cual se desarrolla independiente en la vertiente disonante y eso ya es mucho para reconocerles en todo el espectro del que forman parte, pero como siempre, los cambios ocurren gradualmente y los notas solo cuando volteas a ver el inicio de todo. No es que se escuche totalmente nuevo, venimos acostumbrándonos al estilo desde que Gorguts desquebrajara los principios de su propuesta hace casi 20 años, luego los actos asociados que continuaron bajo su influencia adoptando la formula a su antojo, destacando a: Portal, Ulcerate y por supuesto Gigan, que en sus primeros trabajos ya denotaba una tremenda capacidad para poner al género al revés. Es con su tercer lanzamiento en la década que finalmente hacen un parteaguas “radical” que los define al cien por ciento, quedando a la cabeza de la corriente que se ha hecho escuela durante todo este tiempo, especialmente en el 2017 que ya ha parido más material en la vena del que se haya visto en años anteriores, pero ninguno con tal sobriedad en el resultado.

Este álbum es el siguiente paso evolutivo de la banda, es mejor porque se entiende diferente que el resto de la discografía y se mantiene enlazado dentro del universo de Gigan, es decir, a pesar de conservar la sonoridad cósmico-psicodélica y errante que conocemos, es simplemente superior, desde la escritura hasta la naturalidad con que llega a tus oídos los cambios en la ejecución. Cuando digo naturalidad, hablo del sentido orgánico en que se desarrolla cada tema, la estela curva que va trazando el ritmo y la re-articulación del tempo con la llegada de otro nuevo ritmo, un estilo que se dibuja impredecible pero jamás lineal, un proceso repetitivo que termina adhiriéndose a una porción más grande dentro del tema cuando menos lo esperas. Del más pequeño detalle al más largo segmento de la canción, todo sucede con sentido y propósito visible. Se dice que en la naturaleza no existe la línea ni los ángulos rectos, eso es artífice del hombre, partiendo de ahí como analogía es que considero a este trabajo de naturaleza orgánica y lo separo de cualquier banda de technical death existente, pues del modo que su sonido es oblicuo y contrastante, tambiénn crece con un orden instintivo calculado que es inexplicable; una dirección ondulatoria que no fractura el trazo de su trayectoria.

Las atmosferas del álbum se convierten en gigantes nebulosas oscuras que deambulan absorbiendo notas y cualquier noción de racionalidad en el sonido. De la mano tenemos la ejecución de los instrumentos, que más bien es una deconstrucción de pies a cabeza del viejo hacer del death metal, para componer desde cero con un proceso radicalmente opuesto a lo estándar; principalmente la guitarra que no está para exponer una técnica o para crear momentos, ni siquiera para inyectar euforia a base de riffs, en conjunto con el bajo y batería sirven al propósito de cimentar una panorama irreconocible en los paisajes de este planeta. Mientras el rechinido de cuerdas los vuelve cada vez más asfixiantes, en la medida que avanza te vas topando un misticismo ancestral de otro mundo, con una consistencia estética cavernosa que es provista por sus efectos en la distorsión y la producción clásica del old school. De igual manera, la energía con que atacan se apega a la vena de la vieja escuela y no abusan de la velocidad ni del exceso de blast beats, en otras palabras es el álbum más lento que han presentado.

En resumen, Undulating Waves of Rainbiotic Iridescence es el álbum que culmina los objetivos que se ha planteado siempre una banda que de por sí ya era reconocida en el bajo mundo de las vanguardias, dejándolos en el siguiente nivel del extremismo musical. Este año ha germinado demasiadas propuestas que van encaminadas hacia lo mismo, al punto de validar que empecemos a considerarlo un nuevo subgénero y no tanto bandas que experimentan, cuando hablemos de eso, entonces habrá que reconocer a Gigan como los líderes indiscutibles de este movimiento.

10 / 10


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