15 sep. 2017

In Contact se encarga de que no haya piezas faltantes en el historial que han hecho, el sentimiento en la melodía, la simplicidad significativa de sus versos y el apego hacia los ritmos intrincados, todo sin desfavorecer el propio sello distintivo dentro de su catálogo.



  • Genre(s):
  • Progressive Metal
  • Release Date:
  • 15 / Sep / 2017
  • For Fans Of:
  • Haken, Leprous, Agent Fresco
  • Links:
Después del éxito que fue The Tide, The Thief & River’s End el quinteto australiano Caligula’s Horse comenzó a labrarse paso al frente de los reflectores en la escena del progressive metal moderno tanto dentro y fuera de su país, un lugar ganado tras el ferviente sabor de sus melodías complejas y la insignia vocal que acompaña a la banda. Pronto llegó el hit internacional del álbum Bloom a consolidar su propuesta enfocada en el landscape emotivo, inclinándose al rock y suavizando considerablemente el punch de sus composiciones, pero antes que desilusionar a los fans, este cambio sirvió de ventana al amplio esquema de aplicación en sus labores instrumentales sin descuidar el objetivo primario que es conectar en las emociones del escucha.

En adelante gran porción del mundo no tuvo reparo en reconocerlos entre las mejores bandas al momento, pues Caligula’s Horse, es la joya destellante entre el cofre de piedras preciosas que de inmediato captura tu atención, ofreciendo un refugio de sonidos muy específicos al que ninguna otra banda puede acercarse sin tener que imitar, y de nuevo aquí los tenemos con In Contact, un cuarto álbum que hace imposible dejarlos de amar, pero más que eso, se trata del disco que de los reafirma como un orgulloso estandarte del género para la década.


In Contact llega con el entusiasmo y la altísima expectativa de muchos, en ocasiones esto no es bueno para ambas partes, por un lado porque la banda no necesariamente estará interesada en traer lo que su público espera de ellos y por el otro, el escucha no siempre sabrá apoyar las decisiones que acarree un nuevo lanzamiento, lo cual tiende a nublar la manera en que se aprecie algún álbum, pero afortunadamente no es el caso así que vayan borrando cualquier rastro de esa idea. En su carrera, los australianos han hecho trabajos con canciones fácilmente diferenciables entre un disco y otro, cada una conservando un estilo en la composición muy característico del disco al que pertenecen, pero tambien teniendo la claridad para dejar una marca muy personal que enmarca todo lo que componen; el sello de sus guitarras y principalmente la libertad con que el vocalista Jim se adueña del espacio. Por su parte este álbum se encarga de que no haya piezas faltantes en el historial que han hecho, el sentimiento en la melodía, la simplicidad significativa de sus versos y el apego hacia los ritmos intrincados, todo está presente, mientras ninguno desfavorece el ímpetu por establecer el propio sello distintivo dentro de su catálogo. En mi libro esto habla de la genialidad que poseen los músicos para continuar creciendo sin repetirse pero tampoco sin dar la espalda al trasfondo que han generado.


Abre el telón y se descubre “Dream the Dead” apartándose del sonido de Bloom casi al instante, a la par llegan los clásicos armónicos en la guitarra trayendo la sensación que tanto gusta de su música. Una canción larga que como primer paso reafirma su calidad para la transición amable de matices y colores en cuestión de segundos, ya sea de gris a amarillo o de rojo a café (por ejemplo). Enseguida dos de los singles que ya conocemos, y conforme llegan nuevos temas vemos un despliegue en mayor escala de la instrumentación que manejan, como “Love Conquers All” haciendo un sutil medio tiempo en el disco, armonizando arreglos de piano y suaves kicks electrónicos que acarrean el timbre de ensueño del vocalista. En adelante no hay grandes sorpresas más allá del gusto por la experiencia de escucharlos, pero que eso no te engañe, hay demasiado sucediendo que es fácil persuadir a tu oído con la idea de que no hay momentos relevantes, lo cierto es que cada tema por separado trae su propia expresión y ninguna queda exenta de momentos épicos donde la ocasión los guie a reventar en el éxtasis vocal y el esplendor de la guitarra. La canción “Inertia and the Weapon of the Wall” hecha recital a lo spoken word, la primera vez la odié por matar lo que dejó track anterior, pero luego se conecta perfecto con “The Cannon’s Mouth” y al menos eso lo hace valer la pena, pero sigo viendo mal el uso de ese track de manera indiviual. A este punto ha sido un buen disco que no exagera en los resultados, pero con la aparición de “Graves” hay que reconsiderarlo todo, el tema pone los mejores 15 minutos al disco que en la suma de lo que les hemos escuchado en la discografía, haciendo catedra de su elegancia al componer y sobrellevar un ambicioso ensamble que solo puede medirse en proporciones monumentales, además tiene de invitado especial el saxofón de Jørgen Munkeby (Shining).

En términos de composición podría decir que In Contact se extiende con gracia en ambos terrenos que ha recorrido la banda, pero desarrolla gran parte de su caminar justo en el medio, es decir, donde The Tide, The Thief era la expresión de rasgos fuertes que conocíamos y en contraste Bloom la armonía de grooves ligeros, este tercero complementa lo que ninguno de los dos es. No sé si llamarlo un álbum del año, es pronto y aún falta diseminar a detalle su contenido, pero quedo seguro que es el mejor trabajo que han puesto a la fecha, reteniendo las maravillas de lo que son e incluso aspirando a más, con una provechosa ventaja del resto de bandas actuales en el mundo y ese es el mejor de los cumplidos que se pueden recibir.

9 / 10


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