1 sep. 2017

La intención de su música es subir y bajar, sobre tierra y cielo, lo espeso y lo volátil; una danza ambivalente entre lo oscuro y el ensueño etéreo que sugiere la vestidura del álbum.



  • Genre(s):
  • Atmospheric Progressive Metal
  • Release Date:
  • 10 / Sep / 2017
  • For Fans Of:
  • Animals As Leaders, Vildhjarta
  • Links:
The Minerva Conduct es el debut que lleva el mismo nombre del grupo originario de Mumbai, India, un proyecto de progressive metal iniciado en solitario por el guitarrista Prateek Rajagopal (Reptilian Death/Gutslit) en el 2014, cuando publicó la canción “Unearth” y las siguientes dos “End Creation” y “Appetence”.

Desde entonces le había perdido la pista pero se quedó la idea de un prometedor prog hindú mezclando djent, del cual volví a saber hasta mediados del año pasado cuándo se anunció el álbum homónimo junto al bello arte de portada hecho por ShePaintsWithBlood, ya formalizando a The Minerva Conduct como un acto instrumental de tres piezas, añadiendo de bajista a Ashwin Shriyan (Demonic Resurrection/Reptilian Death) y de guitarrista a Nishith Hegde (Demonic Resurrection/Albatross/Reptilian Death), convirtiéndose a ojos de muchos en un llamativo proyecto alterno de conocidas bandas del metal extremo en la India.

Juntas estas tres cabezas se ponen a experimentar y dar forma a un género fuera de sus prácticas comunes, tratando de entenderlo e intentar llevarlo a nuevos lugares; una banda que se presenta ambiciosa y de cuyos antecedentes al menos puedes esperar lo que sea excepto malos resultados, si a eso agregas la colaboración de Navene Koperweis (Entheos, ex-Animals as Leaders) como encargado de los synths y la batería, se vale apostar que la propuesta será algo valioso, digno de atender.


Así quedé atento de ellos y tan pronto pude me tire un clavado de lleno a escucharlos, solo para encontrarme un trabajo que en efecto entrega un álbum bien elaborado, pero termina debiendo según lo planteado. El tracklist abre con “Vile”, comenzando directo y muy similar al resto de entradas, dando pisadas potentes en la percusión y azotando latigazos arrítmicos de grooves con tonos pesadotes, -si aún disfrutas el estilo del djent te prometo que amaras este aspecto de la banda- las guitarras traen el carácter ofensivo del death metal y cuando se trata de serlo se nota que no cierran los ojos para acertar el golpe. Seguido está la marca de Navene con su modo mecánico de responder a las dinámicas rítmicas, frio y atinado hasta el último de los matices, luego los arreglos de synth que añaden misterio, cubriendo el primer track de un manto digital que se tambalea suave ante el ventilo melódico de los instrumentos. El segundo tema “Desertion” (originalmente llamado “End Creation"), es quien te convence de comprar tu boleto hacia el resto del disco, acá se calman y conectan arreglos de piano con el uso de efectos electrónicos, para terminar con dos minutos de transición hacia lo etéreo y una última mirada hacia abajo con una secuencia limpia que te deja pensando en los cambios que acaban de pasar. Un segundo después retoman el asalto al groove rimbombante, “Metanoia” pone en perspectiva su habilidad para combatir lo genérico del estilo con los primeros blast-beats de la función, articulando riffs disonantes que mantienen la rítmica del tema mientras respira, con un solo de guitarra acompañado de texturas IDM a la mezcla, a diferencia del track anterior este finaliza con una secuencia larga de doble bombo que se aleja hasta desvanecerse.

Para entonces queda claro que la intención de su música es subir y bajar siempre, balancearse sobre tierra y cielo, lo espeso y lo volátil, trayendo un sonido duro casi impenetrable, explosivo cuando quieren, pero dando la misma respuesta cada vez; una danza ambivalente entre lo oscuro y el ensueño etéreo que sugiere la vestidura del álbum. El disco avanza bien sin perder fuerza, no se trata de que llegue a disgustar, pero va perdiendo el factor sorpresa con la llegada de la siguiente canción, lo que ocasiona que se fragmente y se disfrute en partes, cuando aparece algún arreglo diferente y no tanto en los momentos en que la instrumentación imprime toda la fuerza. La última canción “Grand Arcane” me dice que The Minerva Conduct pudo lograr más, acorde a la propuesta experimental con que te invitan a descubrirlos. El problema no es que se presente como un trabajo desafiante del progressive metal, puedo darme cuenta que tiene serias intenciones en esa dirección, el problema es que en pequeñas partes era necesaria otra actitud menos predecible. A grandes rasgos para proponer siendo instrumental creo que les hizo falta arriesgarse, queda la impresión de que pasan demasiado tiempo en la zona segura del género mientras avanzan repitiéndose y en ocasiones optando por lo obvio en el la estructura del tema. De cualquier manera confirmo que es un buen álbum actual.

7.5 / 10


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