18 ago. 2017

Al final su sabor causa daño y se disfruta como el fumador a una cajetilla de cigarros, pues lleva el incesante placer en cada hit que das aunque todo sabe a lo mismo



  • Genre(s):
  • Deathcore, Death Metal
  • Release Date:
  • 18/Aug/2017
  • For Fans Of:
  • Carnifex, Fit For An Autopsy
  • Links:
No todas las bandas son concernientes de la evolución de un sonido, ni de experimentar o explorar cambios, eso en cualquier tipo de música sucede y el Deathcore tiene a sus más grandes agrupaciones avocados a esta regla, son las bandas que siempre optan por endurecer el golpe de escucharlos y hacerlo hiriente en cada nueva entrega, reforzándose sin hacer desviaciones; por ese medio es como se les reconoce globalmente a las bandas de grueso calibre, haciendo de su nuevo material una clara reafirmación de principios. Desde luego no a todos los fanáticos les entusiasma la idea de ver a sus bandas experimentar, especialmente cuando ya tienen un sonido que les gusta, por eso tenemos a bandas que no deshacen paradigmas y siguen rompiéndola por todo el mundo, siempre y cuando no dejen de presentar lo mínimo requerido.

Thy Art is Murder es una de ellas, dando firme paso adelante, con una noqueadora fuerza que recubre todo lo que han hecho hasta ahora. No es una banda cercana a mí, pero luego de escuchar los sencillos de promoción me di cuenta que habría que ponerles extra atención, después de todo son los orgullosos soberanos de Australia, arraigados a fabricar un Deathcore opulento que ya es exclusivo de ellos y al día de hoy, tras el lanzamiento del cuarto álbum Dear Desolation, habrá que reconocerles su relevancia como pilar sosteniendo al género.

Bandas vienen y van, siendo olvidadas, rezagadas u opacadas, pero las que no cesan de aumentar su valor en el mercado hay que valorarlas por lo que son; TAIM quizá no sea mi plato fuerte pero este nuevo esfuerzo merece unos cuantos varios elogios.


Dear Desolation es un álbum impetuoso, concebido en la adrenalina compositiva de varias semanas que llevaron a completar 25 piezas crujientes, de las cuales las 10 más carnosas fueron elegidas para enlistar el manifiesto de la tiranía misantrópica que ya de por sí caracteriza al grupo. De inicio a fin serás testigo de las tremendas habilidades que tienen para llevar a las lejanías el estilo machacante que han ido desarrollando durante la década, uno que es consistente y cumple con lo que se esperaba; las ganas de escuchar tracks que llevan la marca impresa de hace dos trabajos atrás. De manera general se nota que hay progreso en la dinámica de las canciones, aunque todas consisten de lo mismo el poder de lo que estas escuchando es evidente y no le toma más de tres temas aplastar tus defensas o prejuicios hacia lo que traen.

El baterista es implacable pieza fundamental del ensamble, es quien conduce y acentúa cada remate para garantizarte que no saldrás a salvo del mosh, los tarolazos que inserta van a demoler con tal facilidad, que es impresionante ver de dónde sigue sacando lo necesario un dude de la complexión física de Lee Stanton. En las cuerdas se cuenta una mejor versión de la banda, trayendo riffs incansables que al transcurrir van acrecentando tu sed por el rechinante crujir de las guitarras, incluso recordando la negrura abismal del primer álbum, pero aplicándole la experiencia ganada desde entonces para darle personalidad individual a las canciones. Tenemos a CJ dando todo de sí y no hay algo negativo que pueda decir de su desempeño, es bien sabido que es un monstruo en lo que hace pero aquí deja claro que su voz es la que facilita todo para la banda, ya sea en las partes genéricas o creando momentos memorables aun si la simpleza de los coros deja mucho que desear, no hay muchas bandas que puedan darse ese lujo y salir victoriosas.

Tambien es repetitivo y me costó varias escuchadas asimilar su propósito, no esperando agarrarle el gusto porque se disfruta muy fácil, pero luego de ponerle atención es casi natural pensar que un poco de variedad lo habría hecho fascinante. Pero como dije al principio, ellos están con un solo objetivo a la vista y es complacer a su público con algo que rebase expectativas sin cambiarles la jugada, cosa que logran sin salir de la zona de confort. Al final su sabor causa daño y se disfruta como el fumador a una cajetilla de cigarros, pues lleva el incesante placer en cada hit que das aunque todo sabe a lo mismo. Si antes no lo eran, Dear Desolation quizá sea el álbum que convierta a Thy Art is Murder en la droga de preferencia del más ávido consumidor del Deathcore.

8.5 / 10


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