24 ago. 2017

No creo que Malina sea el mejor disco que nos ha entregado este quinteto, pero ni mucho menos es el peor. Tal vez decepcione a algunos o haga que otros se enamoren, en lo que a mí respecta considero este un material diferente, lleno de pequeños detalles y grandes momentos, que nos sigue mostrando la capacidad creativa que aún tienen por darnos.



  • Genre(s):
  • Progressive Rock / Math Rock
  • Release Date:
  • 25 / Aug / 2017
  • For Fans Of:
  • Agent Fresco / Caligula's Horse
  • Links:
Vivimos en tiempos en los cuales la cotidianidad y lo banal se convirtieron en el común denominador de la manera de percibir el existir de muchas personas. Los juicios de valor u opiniones son cada vez más inmediatas e inocuas, y muchas veces reflejan los sesgos o prejuicios que se tienen hacia algo en particular. El arte es la herramienta más poderosa que ayudar a solventar este mal, nos libera y sirve de apoyo dentro de ese vacío perpetuo en el que solemos estar, aunque en muchas ocasiones el propio arte se vea lastrado o invadido por este virus nauseabundo.

El estancamiento o la poca motivación son pan de cada día en la música, en muchas ocasiones solemos ser crueles con los nuevos talentos y preferimos seguir detrás de aquello que alguna vez, nos hizo sentir de buena forma, pero este es el problema, porque hacer eso es banalizar e infectar el propio proceso creativo. Es por eso que Leprous es una de las bandas que ha día de hoy sigo escuchando religiosamente cada vez que sacan algo nuevo, porque a pesar de todo ese germen aun no infectado su cuerpo.

Einar Soldberg alguna vez hablaba de este fenómeno en una de sus entrevistas, en ella, esté se refería a que el prog no consiste en música compleja con compases super elaborados o transiciones técnicas llenas de arreglos. Para él, lo que significa este estilo es siempre tratar de dar algo diferente, un nuevo concepto, una nueva idea, una motivación real de hacer música. Y en Malina esta filosofía se refleja de gran manera. La quinta placa discográfica de los noruegos es una declaración sobre lo poco que les importa las expectativas que generan al público, para ellos lo vital y realmente importante es mantenerse vigentes, álgidos, con ganas de hacer música y entregarla de forma honesta. En este nuevo material seguimos navegando en esas aguas melancólicas y oscuras que mostraron en Coal y más fielmente en The Congregation, pero con un enfoque distinto.


Bonneville con su tenue atmosfera, radicada en los armónicos naturales que se sobreponen a la melodía delicada que emanan los fraseos del cantante, o Malina (canción homónima) donde Einar despliega plegarias que se perciben como pesares que se alzan al infinito detrás de un arreglo de violonchelo hermoso, son las pruebas más fieles que encontramos de esa parte más emotiva y preciosista de los nórdicos. Pero las sensaciones no suelen ser iguales en todo momento, Coma y Mirage los cortes más “técnicos” nos impactan por la disparidad de compases y desarrollo que tienen las canciones; la primera con un arranque frenético donde la batería de Baard brilla por todo lo alto, y los arreglos electrónicos se hacen presentes de manera pronunciada; la segunda con un final trepidante que nos recuerda a lo hecho en Billateral o Moon, aunque de una manera más caótica y precisa.

Una de las ideas que siempre me han causado curiosidad sobre esta banda es la manera en la que terminan sus canciones, por alguna razón sus finales suelen ser mucho mejor que sus arranques, y es un rasgo que encontramos en Stuck y Captive donde esos intentos de Math Rock que ciertamente no considero nada favorables,son el primer contacto que tenemos con ellas, pero al seguir en estas, la mejoría es notable, hasta el punto en que el final de Stuck es uno de los éxtasis auditivos más grandes que tiene este conjunto en su carrera, compite codo a codo con la fabulosa Mb.Indifferentia.

La manera en la que suelen trabajar estos músicos es peculiar aun para su género, para ellos, el menos, es más, y esto lo demuestran en Iluminate y From the Flame donde una melodía sencilla y pegajosa se va decorando con pequeños detalles como los arreglos de piano de Einar o el jugueteo de feels de la batería, y el aporte del nuevo bajista no es solo sónico, también compositivo, existe un énfasis importante a lo largo del disco sobre líneas de bajo. Pero la búsqueda de los nórdicos por alcanzar la belleza es insaciable y de manera minuciosa nos llega como un susurro de alivio, los falsetos angelicales de The Last Milestone, estos hacen la llamada final, el solo de violonchelo nos lleva por los océanos universales de la nostalgia, la añoranza y los pesares, somos participes de un espectáculo sonoro atípico en lo que llevamos de material, pero no se desentona y nos regala uno de los perfomances de voz más impresionantes de la historia de esta banda, la ópera de Leprous.

No creo que esté sea el mejor disco que nos ha entregado este quinteto, pero ni mucho menos es el peor. Tal vez decepcione a algunos o haga que otros se enamoren, en lo que a mí respecta considero este un material diferente, lleno de pequeños detalles y grandes momentos, que nos sigue mostrando la capacidad creativa que aún tienen por darnos. La virtud más grande que tienen es nunca dejar que la prepotencia que rodea al estilo o la soberbia en la que se ven absorbidas las ideas musicales, empañen su motivación principal, que es hacer música que los satisfaga a ellos mismos. Ya no necesitan mostrarle nada a nadie, ya son y aquí están, espero que su visión continúe con los años y sigamos conociendo más de su universo sonoro.

8 / 10


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