30 ago. 2017

«Habiendo declarado en el pasado que definen a su estilo como “progressive death pop”, se torna claro que no hay en ellos un temor a tomar aquello que los demás ven con tanto recelo»



  • Genre(s):
  • Progressive Metal | Hard Rock | Pop
  • Release Date:
  • 8 / Sep / 2017
  • For Fans Of:
  • Destiny Potato, Above The Earth, Epica
  • Links:
La gran discordia, nacida por la incertidumbre de saber qué se puede combinar y cómo hacerlo es cosa de niños para la agrupación procedente de Linköping, Suecia. Recordemos que su álbum debut, Duende, fue una cata de canciones artesanales, que por los ingredientes con las que fueron hechas, lucirían una etiqueta personalizada de la que se han valido durante el último par de años. Con un EP llamado Echoes lanzado en septiembre del 2015, que contenía reediciones de dos de los temas de su primer material discográfico, así como covers de Inertiatic ESP de The Mars Volta y Cherry Waves de Deftones (que, si me permiten decirlo, se ven beneficiados con ese aire de femme fatale que Sofia Kempe emana), The Great Discord ascendió rápidamente en los top charts.

Piensen en The Rabbit Hole como una reinterpretación de la clásica obra de Lewis Carrol; la Alicia que protagoniza esta historia no es una niña tierna, tímida y temerosa, se trata más bien de una versión adulterada de esa pequeña que había pasado años buscando ese maldito agujero y al conejo que yace en sus adentros (conejo que además es rojo y no blanco). Una Alicia con tantas etiquetas que se ve libre de ellas es justo la representación que la banda ve de ellos mismos a través del espejo. Habiendo declarado en el pasado que definen a su estilo como “progressive death pop”, se torna claro que no hay en ellos un temor a tomar aquello que los demás ven con tanto recelo, como si se encontrara rodeado por aires de inferioridad. Sí, me refiero al término pop que la banda adoptó, mismo que deberíamos tomar con pinzas y guantes para evitar accidentes, pues viene ya de por sí con una carga cultural y semántica que tenemos qué diseminar para poder entender.


Veo en la forma en que se autodescriben un ejemplo de la incorporación de elementos de la música popular en la suya, con el objetivo de poder captar la atención de más audiencia, pero evitemos pensar en los ídolos que hemos tenido en las últimas décadas (piensen en Taylor Swift, Lorde, Miley Cyrus o quien ustedes consideren más apropiado), pues, aunque sí podríamos encontrar ascuas de la influencia que han dejado en la música de la banda (qué tanto debemos atribuirles es rebatible), sería un fallo como oyentes el no ir más allá del hecho de que se trata de una banda con una mujer en el micrófono con tonos adecuados para otros tipos de música. El pop radica justamente en los atributos que toman (especialmente la escritura y la producción) de los artistas y los estilos más populares dentro del rock y el metal, es decir, de aquellas personas cuya música que sin perder su esencia original, fue suficientemente amigable para el escucha común como para ser televisada o transmitida en la radio.

Decir que The Rabbit Hole no incursiona en distintos callejones, algunos incluso más oscuros estrechos que aquellos visitados en su primera producción, sería contar una verdad a medias. Es cierto que las once canciones que tenemos aquí siguen una estructura bastante más llana que la de su antecesor, técnicamente y tal vez hasta conceptualmente, no obstante, no es éste un signo de debilidad o de pereza, Fia y los demás se hicieron de una combinación de estilos que pudieron contener en un estuche que satisface sus necesidades, pensando en que en el futuro éstas pueden volver a cambiar. Simplificar la fórmula para que la mayor cantidad de personas los puedan escuchar, tengan los gustos que tengan, es algo completamente válido siempre y cuando se haga bien.

Carente de ingredientes atrevidos, pero rico en especias, se degusta cada canción del álbum con sumo regocijo, sirviendo al mismo tiempo como entrada y postre, dependiendo del ánimo y del registro musical que se haya tenido en los últimos días. Aunque usando botas de goma rosadas para no mancharse, The Great Discord pisa fuerte con su segundo larga duración, escogiendo un camino que puede considerarse más o menos difícil dependiendo de la persona que se encargue de juzgarlos. Nos encontramos ante una oleada de bandas que le están apostando a lo mainstream, y por más reacios que nos sintamos al respecto, la verdad es que a la larga esto podría traerle un aire de juventud a la industria de la música pesada.

7.5 / 10


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