2 ago. 2017

«...no se trata solo de probar hacer algo por el simple hecho de hacerlo, sino de apuntar a una dirección distinta para conseguir algo, y construir el camino hacia ello con los medios de los que se dispongan»



  • Genre(s):
  • Atmospheric | Progressive Rock | Experimental
  • Release Date:
  • 01 / Aug / 2017
  • For Fans Of:
  • Kayo Dot, Rïcïnn, Les Discrets
  • Links:
Falloch es una de esas agrupaciones que en su momento fueron de culto, sus piezas la hacían de banda sonora de muchos gremios de personas totalmente devotas a la melancolía y la naturaleza, que también disfrutaban de bandas como Alcest, Agalloch, Negura Bunget, por mencionar algunas. Aparecieron en una época donde el post-rock, el post-black metal y otros géneros afines se encontraban fuertemente influenciados por el país de origen, razón por la cual agrupaciones que tuvieron su auge en aquellos años se volvieron embajadores musicales (por ende, culturales) sumamente importante para las grandes o pequeñas escenas de sus respectivas naciones.

Su álbum debut, Where Distant Spirits Remain, hizo mucho eco en la red en los meses contiguos a su lanzamiento, para muchos fue un gran referente de las conversiones que el post-black metal estaba sufriendo, añadiendo algunos instrumentos folclóricos y modificando a su antojo el contenido lírico de ese tipo de música, que en el caso cuestión podía llegar a ser demasiado sentimental (de una forma cheesy), rayando con lo empalagoso. De una forma u otra se hicieron de cierta fama que les serviría para la gran difusión que tuvo su segundo material en el 2014. This Island, Our Funeral si bien continuaba con el post-black metal como base, tenía cierto grado de inclinación hacia el post-metal y el sludge, para gustos de un servidor, este fue el disco que los consolidó como banda versátil y de una propuesta suficientemente sólida, incluso si distaba de ser original.


El silencio que la banda había mantenido desde octubre de 2016 se terminó finalmente hace un par de meses, y con ello llegaron un montón de sorpresas: Falloch ya no se encontraba bajo la firma de Candlelight Records, el tercer álbum sería lanzado de forma independiente y se llamaría Prospice. Hace menos de 6 días no había siquiera una fecha de salida pero ya desde ayer podemos disfrutar de este disco, la primera canción del álbum se hizo pública y los fans apenas comenzaban a discutir sobre lo que se avecinaba cuando como bomba cae el disco completo unos pocos días después. Además de Benjamin Brown y Scott McLean en las cuerdas y los sintetizadores, dos invitados especiales, miembros de Maud the Moth (Madrid), abordaron el tren: Amaya López-Carromero como vocalista y Paúl González en la batería. Cómo fue concebida esta gran colaboración de músicos va más allá de nosotros, pero sin duda alguna aparecieron en el momento justo, una etapa de transición a un plano más elevado del que nos podríamos haber imaginado hace un par de años atrás.


El Falloch de este tercer material es, en toda forma, una banda completamente diferente. He de advertirles que como pasó con Alcest y Les Discrets, el post-black metal y el blackgaze se ha hecho ha dejado casi por completo atrás. De acuerdo a la banda, cada canción es un planeta perteneciente al sistema solar que es Prospice, los títulos de los siete cortes nos lo dejan muy en claro, pero una vez que escuchamos la música con esta idea en la mente, el panorama se expande y la corriente de energía comienza a fluir de forma sincrónica. Es difícil catalogar el sonido, pues cada canción sigue una línea diferente y tienen estructuras diferentes; post-rock atmosférico de índole estratosférica sería un esbozo aproximado a lo que aquí suena. El factor experimental es increíblemente importante, y no se trata solo de probar hacer algo por el simple hecho de hacerlo, sino de apuntar a una dirección distinta para conseguir algo, y construir el camino hacia ello con los medios de los que se dispongan.

La gran influencia en Prospice es, sin embargo, Toby Driver, una música tan distinguible como la de él no pasa desapercibida en el trabajo de otras personas, específicamente su signture jazz presente en todos sus proyectos y bandas (específicamente Maudlin of the Well y Kayo Dot), así como sus atmósferas oníricas. Además, es fácilmente perceptible la influencia de un montón de artistas y géneros agrupados bajo la bandera del new wave como Depeche Mode, Jean Michel Jarre, Vangelis, Blondie, etcétera. Por último, pero no menos importante, la música que han hecho (juntos o separados) Laure Le Prunenec y Laurent Lunoir está impresa en el espectro estético de este nuevo Falloch, como demostrando que también a los artistas actuales se les ha de rendir homenaje.

Con mucho orgullo puedo decir que en verdad Ben y Scott se han convertido en individuos con gran visión, y Prospice es tan solo el primer paso de lo que espero que se convierta en una carrera hacia lo experimental y tal vez lo vanguardista. Hay que tener bien claro que no hay un line-up fijo en la banda, por lo que el futuro continúa incierto, pero siempre y cuando permanezcan juntos e interesados en crear más música, Falloch perseverará. Su tercer material de larga duración se convierte en mi favorito por mucho, pues la metamorfosis por la que pasaron y la decisión de permanecer independientes (al menos de momento) es de admirarse, una réplica de fuerza y coraje que para muchos podría parecer demasiado riesgoso para una banda que ya estaba consolidada.

9.0 / 10


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