20 jul. 2017

"Gravemind dejan atrás la idea de brutalidad carente de idea, por una construida en base a un porqué, que les permita explorar, experimentar y mostrar a plenitud de lo que son capaces, volviendo a este disco único en su especie..."




  • Genre(s):
  • Technical | Progressive Deathcore
  • Release Date:
  • 11 / August / 2017
  • For Fans Of:
  • Signal The Firing Squad, Aegaeon
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Un solitario astronauta debe enfrentar las pruebas de un planeta alienígena, para poder sobrevivir. Para ello, él debe regresar al principio, de esta manera, podrá cambiar su futuro, él debe cambiar su mente. Él debe atravesar... "The Deathgate"; ésta es la premisa que acompaña al nuevo material de los australianos de Gravemind. Este sexteto proveniente de Melbourne, inició sus andadas en el año 2015, todo gracias a su producción debut, 'The Hateful One', que a pesar de haber pasado un tanto desapercibida, nos demostró el porqué de la fama existente entre los grupos australianos debido a que con solo 5 temas, fueron capaces de presentar un trabajo fenomenal, mostrándonos que el Deathcore todavía puede ser capaz de sorprendernos de formas agradables. Solo un año después, el sencillo, 'The Death Of Teyolia' fue lanzado y una vez más, Gravemind reafirmaba su interés por ser uno de los mejores, entre los mejores; pero todo esto fue solo la preparación para su obra maestra y es que nada de lo que habíamos escuchado anteriormente de ellos, se compara a la enormidad presente en 'The Deathgate'.

Gravemind se han caracterizado por moverse en una vena más técnica, con composiciones instrumentales complejas, preparadas de formas demenciales para poder resaltar por la personalidad única de la banda. ‘The Hateful One’ nos mostraba un trabajo más oscuro, por la narración que lo acompañaba acerca del viaje, muerte y llegada al infierno de Judas y ‘The Death Of Teyolia’ una más demencial, por la locura que posee a ‘Teyolia’, la protagonista y con ‘The Deathgate’ los australianos se encargan de mostrarnos una faceta en un plano más progresivo, fácilmente recordando a Northlane en sus años dorados con el increíble ‘Discoveries’ si tan solo estuviera en un estilo más violento y extremo. El constante uso de atmósferas profundas que le dan un ambiente muy característico al disco, agregando también la inclusión de riffs más progresivos y experimentales, con composiciones que ya no son violentas por el mero hecho de serlo, sino que están creadas con un fin y motivo, nos demuestran una madurez notoria en el estilo musical de Gravemind.

Entrando de lleno en el álbum, "The Deathgate" es un trabajo corto, conteniendo solamente 6 temas y rozando los 21 minutos de duración, siendo uno de los factores que vuelven al disco más entretenido, puesto que el grupo cuenta justamente lo que debe contar y no caen en el problema de agregar temas de relleno innecesarios o de sorpresas que dejen un mal trago en la experiencia que ponen frente a nosotros. A su vez, la duración de cada tema es la exacta, permitiéndonos escuchar en poco más de 3 ó 4 minutos, diversos estilos vocales, partes instrumentales multifacéticas, secciones atmosféricas que abren camino a breakdowns rítmicos poderosos y colocados en momentos claves del disco y solos de guitarra que demuestran las capacidades de los miembros del grupo a la hora de componer. Gravemind demuestran una vez más una correcta habilidad para crear trabajos cortos, pero bien hechos y que nos permitan escuchar de primera mano todo aquello de lo que son capaces.


Compositivamente, el trío de Damon Bredin, Aden Young y Michael Petritsch en las guitarras y Josh Renjen en el bajo, hacen un cuarteto increíble, mostrándonos que no son músicos que únicamente tocan de forma técnica y complicada, sino que también tienen la habilidad de crear pasajes y puentes más delicados, pero mejor construidos, junto a acompañamientos melódicos y atractivos al oído La batería por su parte, es encargada de poner a la mesa la parte brutal, pero también aquella que da inicio a los puentes suaves y atmosféricos, siendo muchas veces, la participación de Raymond Martin la que lidera los momentos únicos del álbum. Finalmente, las voces a cargo del míster Dylan Gillies-Parsons se escuchan mejor que nunca y es que el frontman de Gravemind juega y experimenta con nuevos estilos vocales durante el disco, dándole una esencia única, sabiendo balancear correctamente las voces graves, junto a las raspadas y las agudas, pero su papel no termina en el uso de guturales, sino que también nos demuestra, mediante narraciones que vendrían a ser quizás, la forma más cercana de escuchar al protagonista de la historia, los sentimientos que inundan su ser, permitiéndonos sentir la ira, desesperación y sufrimiento de un ser humano, alejado de todo y todos.

Haciendo un repaso de los cortes presentes en el álbum, la apertura corre a cargo de ‘Eschaton’, con una intro orquestal, que le da un toque de profundidad, de misterio por lo que se avecina sobre nosotros, para entrar de golpe y con muchísima energía, abriendo con los gritos de Dylan; una de las característica de este corte, es la muy bien lograda mezcla de momentos donde los instrumentos entran de golpe y a toda velocidad y pasajes de calma, más ambientales, que permiten la constante inclusión de breakdowns rítmicos que le dan un sentido de movimiento al tema, volviéndolo entretenido de escuchar y una buena primera probada del álbum. ‘The Deathgate’, por su parte, entra como patada al pecho con una batería abusando de los blast beats, siendo una estampida hacia los oídos, siendo uno de los atractivos de éste, la oscura y grave voz que nos permite, en los momentos finales del tema, escuchar de forma narrada la ira, el sufrimiento y el dolor del protagonista de la historia, junto a ‘what is wrong with you?’ perfecto para terminar en un breakdown increíble. El tercer tema, ‘Echo’, uno de los favoritos de mi persona (y si me permiten agregar, el mejor corte del EP) es el que se mueve más en la faceta progresiva – experimental que Gravemind exploró en esta ocasión, con muchos momentos atmosféricos y de baja velocidad, pero llenos de groove, siendo la narración de Dylan, la apertura para el breakdown final y la entrada para el vocalista de Alpha Wolf, Aidan Ellaz, que pone su voz como la cereza al pastel de este tercer corte.

Para este momento, Gravemind han demostrado que ‘The Deathgate’ tiene una enormidad justificable y dan un momento de respiro con ‘Deadspace’, que funciona como el interludio del disco, entrando primero las guitarras, luego las voces que en una mezcla de ira y desesperación continúan la narración de la historia, para volverse pesada y violenta, como una preparación para ‘Anaesthesia’, que entra con blast-beats y guitarras veloces, sin dar tregua en ningún momento, éste por su parte nos muestra una faceta más técnica, similar a su estilo anterior, muy melódico en los instrumentos de cuerda y las voces que se mueven de manera correcta en rangos más graves y qué decir del breakdown presente en el tema, colocado en el momento correcto. Finalmente, 'The Deathgate' cierra sus puertas con ‘Human’, la finalización de las pruebas de nuestro querido astronauta, similar a ‘Eschaton’ da uso de un sonido orquestal como introducción, siendo éste un corte más lento, pero que captura muy bien la esencia de dolor que sentimos los seres humanos, con un frenético ‘kill me’ gritado a todo pulmón cerrando el tema de golpe, como si la historia llegase a un punto inconcluso, dando por finalizado el disco y la historia. Un cierre casi perfecto, para un trabajo que nos muestra la prueba viva de lo que es ser humano.

En conclusión, es posible afirmar que 'The Deathgate' supone una evolución en el sonido de Gravemind, puesto que dejaron atrás la idea de brutalidad carente de idea, por una construida en base a un porqué, a una razón correcta que les permita explorar, experimentar y mostrar a plenitud de lo que son capaces, volviendo a este disco único en su especie. Sus trabajos anteriores nos han llevado hasta este punto y es obvio que el sexteto no se han desenvuelto a plenitud, pero con únicamente un EP a espaldas, llegar a crear un disco de esta calidad, siendo tan fluido y muy bien armado, deja muy bien parado a Gravemind frente a una escena que necesita revivir y grupos como ellos, le devuelven la fuerza que una vez le caracterizó.

8.5 / 10


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