8 jul. 2017



Bien dice el dicho que recordar es vivir. Y no puedo estar más de acuerdo con él. Las experiencias, memorias y sucesos importantes del pasado marcan nuestra vida y muchas veces solemos volver a ellos con gran ímpetu, tratando de reconstruir esas emociones que nos hicieron sentir. Comienzo la entrada de esta forma porque lo que ocurrió el pasado fin de semana en Bogotá, es y será una de las experiencias más gratificantes de mi vida. No fue fácil empezar a hablar de uno de los sucesos que mas me marcó, pero creo que al final optare por hacerlo desde mi corazón. Por ahí también dicen que el papel aguanta todo, y la única manera de inmortalizar todas las sensaciones y pensamientos que me dejo esa travesía, es precisamente sobre él.

Es fácil decir que el Festival Rock Al Parque es un patrimonio cultural de los colombianos, pero siento que este representa mucho más que eso. Es una radiografía de la sociedad colombiana en todos sus aspectos. Y esta edición lleno las expectativas de un público que asistió masivamente para presenciar y vivir la experiencia de nuestro festival.

El viaje comenzó con un joven que tomo su maleta y temeroso de si, emprendió la búsqueda de experiencias que compartir. Ansioso y deseoso llego al recinto que lo recibió con su bello rostro. El Parque Simón Bolívar con su magnitud imperial y sus hermosas zonas, abría paso. Un sábado con un sol álgido adornaba lo que iba a ser un día sensacional.



Umzac (Colombia)

Lo primero que presencie fue a un grupo que, entre arreglos sinfónicos, voces femeninas delicadas, que se contrastaban con growls violentos de forma desgarradora de la mano de un hombre, hacían vibrar al escenario Plaza. Abrieron el festival ofreciendo una propuesta de melodías interesante que se juntaban con la fuerza del Death Metal. Un acto agradable que premio a los más fieles seguidores del evento.



Cobra (Colombia)

Siguió su camino y encontró una descarga sonora desquiciante de la mano de un trío veterano de la escena. Los riffs filosos como cuchillas, cortaban los oídos de los asistentes. La voz acida y retorcida complementaba la excelente base rítmica que aportaba el bajo, junto con una batería a todo galope. Thrash Metal de Bogota para los bogotanos, eso fue lo que esta serpiente dejo en el escenario BIO.



Fenix (Colombia)

Luego un ave aterrizo y mostro su rostro. Desde Cartagena donde es casi mitológico, como su nombre, encontrar bandas de Metal, llegaron a llenar de grooves y riffs carnosos la capital. A pesar de que al principio algunos problemas de sonido sobre todo en la voz querían desestabilizarlos, propio de ellos, lograron reconfortarse y dieron un show digno de la tarima que pisaban. Buen viento y buena mar para estos músicos.

Head Tambo (Colombia)


En un pequeño y recóndito lugar se presentaba una de las propuestas colombianas mas interesantes. La batería era acompañada por una sesión rítmica propia de los ritmos de nuestra cultura, la conga, clave y maracas se hacían presentes en una mezcla con riffs agresivos, una voz peculiar y un bajo que servía de base para toda la intensidad mostrada. Similares a Acrania(México) pero sin alcanzar aun su nivel de complejidad, Head Tambo se mostraron sólidos y como una de las promesas a futuro en nuestro país. Nota: Espero que el vocalista este bien.
Heaven Shall Burn (Alemania)

Continuando luego de un descanso, el primer acto internacional arribaba a la tarima principal. Con poca expectativa los enfrentaba, pero con un show magnifico, solido y representativo del nivel que aun tienen que alcanzar nuestras bandas, esas expectativas fueron superadas. Los alemanes nos arrojaron riffs enfermizos, desquiciantes que hicieron mover la cabeza a todos los asistentes. Las voces en su cenit se rebatían entre los screams, los growls graves y las voces limpias. Canciones como “Combat”, con su estribillo estridente y “Counterweight”, con su inicio rápido e intenso. Hicieron vibrar al publico. Emocionante, profesional y deliciosa fue la presentación de los teutones. Una de mis favoritas.

Darkness/Reencarnación (Colombia)

Caía la noche y 2 viejos conocidos, guerreros de mil batallas, que nacieron en la plenitud de sucesos no muy agradables en Colombia, se presentaban en tarimas diferentes al mismo tiempo. Con lo cual ver a una y salir corriendo a presenciar el espectáculo de la otra fue la misión. Darkness colgaba los guantes como terminan los grandes, con esa fuerza del metal primitivo del país que mostraron disco tras disco durante toda su carrera, le decían adiós a un publico que los acompaño y gozo con canciones como “Metalero”. Chapeau  Facebook



Reencarnación de la mano de “Piolin” sigue en sus andanzas de manifestar la crudeza, podredumbre y destrucción que vivimos en los 80’s, el pequeño escenario ECO, sintió la voz deshilachada y poco armoniosa de Victor. Los requintos primitivos y rasposos, respaldados por un juego de imágenes sangrientas, deleitaban a los fans acérrimos de aquel pequeño movimiento denominado “Ultrametal”. 2 shows que compartían el hambre y la experiencia del Metal en su estado mas puro.




Death Angel (USA)

Seguí recorriendo la historia y los hechos del genero. Y uno de ellos fue, la apoteósica Death Angel. Con gran ilusión esperaba su show por el antecedente del magnánimo “The Evil Divide”. Cerca de las 8 p.m el intacto Mark Osegueda y compañía salieron a reventarnos el cráneo con el Thrash metal, visceral, caótico y estrepitoso característico de su discografía. A grito herido gritábamos “Kill One Us”. Nos desnucamos con “The Mouth”, y nos deleitamos con los soberbios solos de Cavestany, que, con su energía, pasión y puesta en escena dio un espectáculo de guitarra sinigual. La química que muestran, la felicidad de tocar frente al publico, la conexión especial que generaron con los bogotanos, hizo de este uno de los eventos de la noche. Un cumulo de emociones y virtudes fue lo que estos artistas nos expusieron durante 1 hora, soberbia presentación.

Lamb Of God (USA)


Con el cansancio haciendo mella, luego de un largo día y poco descanso, el acto central de la noche comenzaría. Lastimosamente problemas de sonido bastante nefastos empañarían los momentos en que pude presenciarlos. El doble bombo se asemejaba a un martillo neumático por el volumen y la poca ecualización. La voz de Randy por momentos era inaudible y las guitarras retumbaban en la mezcla. A pesar de todos los problemas, la banda se entrego con todo, y el publico disfruto con su show. Espero que tenga la oportunidad de verlos con un sonido que este a su altura.


Aquí es donde culmina un día cargado de música extrema, cansancio y grandes experiencias. Recorrer los escenarios, ver la diversidad de personas, conocer a algunos miembros de las bandas y principalmente disfrutar de todo lo que tuvieron que ofrecer en tarima los artistas. Hizo de este un día especial y memorable. Pero aquí no termino todo, esto solo fue el comienzo. En los logos de la parte inferior encontraran las siguiente entradas del día correspondiente. 





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