16 jun. 2017


Aunque muchos otros lanzamientos destacados tuvieron lugar el 16 de junio, hoy el reconocimiento particular al que hace el grupo americano The Summoned con su segundo material de larga duración hasta el momento. Tras 10 años de formación y un primer álbum llamado If Only Minds Could Paint Pictures (2011) que de inmediato dejó ver el gran frenesí de su sonido de caos técnico, el lanzamiento de Sessions no es de extrañar en cuanto a sus alcances para desafiar la agresividad del metal tradicional.



Luego de 10 años siendo banda lo común seria esperar que sean de una discografía más numerosa, como es preferible en una generación que envejece los trabajos al año de haber sido publicados, pero el hecho de apenas contar con dos títulos y un ep en su catálogo no la hacen banda menos digna de reconocimiento respecto a su actitud desafiante y novedosa.

The Summoned no conoce precipitación alguna a pesar de que el estilo de ejecución diga lo contrario, se tomaron desde el invierno del 2013 para concentrarse en confeccionar cada aspecto de ese disco tan ambicioso que han querido presentar, uno que los afirme varios pasos adelante en calidad de composición y sonido. Proceso que los llevó por tres años de pasar tiempo en el estudio con Evan Sammons de Last Chance To Reason en los deberes de grabación.

Sessions es puro degenere instrumental y tambien una grosería que no se cansa de atacar los sentidos de su audiencia, lo mejor para entender de qué va lo insano del estilo que expone es afiliarte a su concepto de descomposición mental, guiados a través de “Sesiones” de tratamiento a un paciente psiquiátrico con problemas de desorden mental (valga la redundancia). Cada canción del disco tiene la intención de dar vida al pánico que pasa por la cabeza del sujeto o su contrapunto, la confusa sensación de lo que en verdad sucede a su alrededor. Son 9 temas de furiosa disociación con el exterior vertidos en estructuras complejas y situaciones rítmicas muy erráticas, impredecibles y de constante impacto al sentido de comprensión o de análisis de situación. En sí tenemos un death metal caótico que se fusiona a la perfección con los elementos de la técnica instrumental y arreglos ocasionales de jazz espástico; quiebres de ritmo donde ningún segmento musical persiste más allá de lo espontaneo. Un estilo que en todo momento hace gala de composiciones altamente demandantes, asociables al Between The Buried And Me pesado y progresivo que conocimos hace años, aunque llenos de carácter personal llevado hasta el extremo de las ideas. Es un trabajo muy mecánico que no procura bajar las dosis de ataque pero compensa un poco rompiendo la monotonía con pasajes de voces semi-limpias, cuidadas de no caer en la exageración o de matar la atmosfera que llevan construida, además de arreglos electrónicos y temas en los que su vanidad les da tiempo para regalarnos minutos enteros de build-ups instrumentales.

No es un lanzamiento independiente que debas dejar pasar, y aunque no sea precisamente accesible al gusto de cualquiera puedo asegurar que no deja de ser entretenido. En general el material es refrescante en la manera de llevarse a cabo, pero lo mejor es que mientras se desarrolla va cumpliendo con todas las pretensiones que la banda había querido plasmar.





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