12 jun. 2017

Apunta a culminar con un ciclo de subversión musical en algo que no suena premeditado y no obstante se ve como el desarrollo natural en el proceso de cualquier organismo.




Cuando se trate de enlistar a las que hoy son mis bandas predilectas surgidas en los últimos años, debo ser justo y poner a Bent Knee entre mis primeras 10, un ranking sin clasificaciones claro, uno donde sólo hay música a la salud de crear en la necesidad innata del humano a expresarse. Ellos son un colectivo de seis individuos originarios de Boston (USA), formados para confabular maravillosas piezas a través del encuentro de pequeñas grandes ideas, inicialmente determinados a doblar las barreras predefinidas del rock y pop conocidas, en una confrontación al “quien es quien para poner límites a la creatividad”, porque sí ¿quién dice qué es cual y qué cosa? Meras líneas invisibles tan volátiles como un pensamiento de otro, especialmente en nuestros días donde se respira que en cualquiera de sus implicaciones estamos entendiendo que en la individualidad está el verdadero sabor a la vida. El nombre de Bent Knee podría incluso ser alegoría al no oponer resistencia y dejarse caer, pero ya fuera de las cuestiones existenciales vamos a lo que venimos antes de aburrirnos.
Si eres nuevo al nombre, lo de hoy es un grupo que tiene el poder para llegar justo antes o después de The Dillinger Escape Plan en el recital y no defraudar, una aseveración que no tiene que ver con el estilo sino con su gran capacidad proyectando ideas o el fuerte torbellino de emociones que desembarcan en cualquiera de sus interpretaciones, tan impredecibles como la hoja al viento y de estética tan admirable como la gota derramada en la tranquilidad del mar. Bent Knee puede tocar junto a cualquier grupo y no desentonar pues ponen el estado anímico a lo que sea que venga o haya ocurrido, y no por lo alocado que sean sino por lo único de lo que transmiten, ese mensaje que se comunica directo al alma, misma cualidad que capturó la atención de Inside Out Music para firmarlos y presentar el cuarto álbum del que bien puede ser uno de los grandes actos de la década, titulado Land Animal. Lanzamiento riesgoso si consideramos que solo pasó un año de haber publicado Say So y que a ojos de cualquiera es difícil de equiparar en alcances.

En el curso de los años y fieles al orden (porque todo lo destinado a crecer sigue el debido orden) la banda ha ido explorando tierra y navegando mares por donde sea que guie la circunstancia, sin dirección aparente pero con una brújula en mano; siempre irrasteables aunque jamás perdidos, al grado que es incalculable decir a que se dedican con seguridad, que es lo suyo o que predican instrumentalmente, una insurgencia permanente con un mensaje claro entre líneas que los llevó hasta encontrarse el sonido que los define en el exclusivo ámbito de la independencia artística, o al menos lo que apunta a culminar con un ciclo de subversión musical en algo que no suena premeditado y no obstante se ve como el desarrollo natural en el proceso de cualquier organismo. Madurez es el nombre del juego, una declaración que me puede traer problemas ante quienes tengan presente el conocido 'Shiny Eyed Babies' del 2014, pero sobre todo decirlo de un trabajo que llega después del fabuloso ‘Say So’ que vimos el año pasado y del que a todas luces no hay adjetivo malo que pueda adjudicársele.


La nueva grabación refiere en el título a la remanencia negativa y primitiva del ser; acciones contradictorias a una época que dice ser de conocimiento tecnológico y comunicación global para mejor entendimiento de nuestra especie, eso sin realmente encontrar un balance con nuestras urgencias biológicas. En 10 temas profundizan en la razón a esos impulsos animales y en darle la vuelta a la moneda; transformar para evolucionar a una realidad prospera. Traen consigo una dicotomía entre lo que somos y seremos, resultado de una propuesta directa que ataca de dos formas, entre sonidos que inducen melancolía y acaban por transmitir alivio o inspiración, objetivando que emerja lo mejor de lo peor y planteamientos del tipo al más puro estilo vívido de la banda. Permanece esa constante dinámica que aprovecha la gran presencia vocal que tiene Courtney, usando armonías vocales que encallan en (pero no se limitan a) gritos eufóricos sin salir de afinación ni distorsionar la emoción. En contraparte los instrumentos vienen con la misma frescura de siempre procurando cierta comicidad y diversión al escucharlos, pero esta ocasión se procura una atmosfera de mayor seriedad entre coros y desarrollo de melodías. Land Animal no marca diferencias significativas en lo que han hecho contra lo que son, excepto en la facilidad con que asimilas su música. Se dice que requiere de tremendas habilidades para hacer ver sencillo lo complicado y así es que suena el Bent Knee del nuevo álbum. Elocuentes temas con una gratificación instantánea, increíbles ganchos rítmicos que por decir lo menos son originales, que no se perciben rebuscados ni experimentales, o bueno, si es mucho para creer dejémoslo en que durante el transcurso de temas te olvidas de pensar en eso. Simplemente te vas a topar el sonido de Bent Knee, una marca que diverge entre el indie pop, rock progresivo, psicodelia rítmica y... no, ¿saben qué?, referirse por etiquetas y géneros es insultar a un colectivo que no ha mostrado predilección hacía alguna vertiente, Bent Knee simplemente es. Una marca que no se vende a lo comercial pero embona perfectamente en el mercado.

Han realizado el método que depure su música y la manera en que es percibida para trasladarte al más subterráneo de sus niveles creativos, sin que te percates de ello eres cómplice dentro del más ambicioso de sus discos en cuanto a narrativa y conexión con el escucha. No temen expresar una idea con extravagancia y llevarte al borde de tus emociones, pero que eso no te distraiga de la intención, acá hay fuerte determinación de hacer minimalista lo estrafalario. Al final que les digo, pónganme frente a obras como esta y no me hago responsable de las locuras que pueda declarar. Seguro ya entendiste mi punto.

9.5 / 10


¿Cuál es tu opinión?

Copyright © 2017 RTMB