24 jul. 2016

    - USA
  • Genre(s):
  • Progressive Death Metal
  • Release Date:
  • 22.07.2016
  • For Fans Of:
  • Opeth, Ne Obliviscaris, The Faceless, Fallujah
  • Links:
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¿Alguna vez han escuchado la frase “Blue Balls”? sí, ese dolor que pega en las joyas cuando quieres más acción pero te dejan con ganas. Si el término les es familiar imaginen lo que es “Blue Ears”, misma sufrible sensación en los oídos de alguien que se queda con ganas de más pero no le queda alternativa que esperarse. Eso pasó después de haber escuchado el segundo material de Black Crown Initiate allá en el 2014, un buen año para el death metal tanto técnico como progresivo, con trabajos de Beyond Creation, Fallujah, Warforged, Inanimate Existence… y la lista sigue. La banda que aquí nos ocupa no fue la excepción y con ese trabajo dejaron un sello de garantía que los coronaba entre los líderes de esa avanzada, a su paso hubo un despliegue de técnica que si bien, lo complejo del asunto no iba sobre la destreza, no por ello dejaba de ser interesante. Había tremendas habilidades que se convirtieron en promesa de lo que traería consigo lo nuevo que presentara una banda con músicos talentosos, capaces de crear algo realmente especial. Con esa angustiosa ansiedad este mes nos llega “Selves We Cannot Forgive” y como opinión de apertura les puedo decir que este disco es lo que pedía aunque no como lo esperaba.

¿Es un mejor disco? Diría que no, pero tampoco es peor. Se encuentra maso menos al mismo nivel si lo mides con escala diferente. No se desprende mucho del sonido que han estado trabajando y hay poca experimentación, lo cual puede ser un poco decepcionante si era lo que esperabas pero tampoco hay estancamiento. Al final eso es suficientemente bueno para mí.
Por expresarlo de una manera, ellos lo dejaron al azar y en vez de cara resultó cruz, así tocó que BCI nos presentara la otra cara de la moneda. Mientras en “Song of the Crippled Bull” y “The Wreckage Of Stars” se erguían con fuerza destructiva y carácter pasivo, aludiendo una bestia indomable con momentos de serenidad manifestada; “Selves We Cannot Forgive” nos invita a conocer esta otra faceta musical de la banda que invierte las tonalidades, para explorar más a detalle las melodías. Llámese un death metal producido como si de arte se tratara, esculpido a la delicadeza de manos artesanas pero con poder explosivo latente, manteniendo la firme postura de que esto solo se trata de una reversión de ideas y que ese carácter ominoso sigue ahí.

Siendo así, las voces limpias toman las riendas y vale decir que son probablemente la mejor parte del álbum. Andy el de la barba de Merlín, principal guitarrista y benefactor de éstas voces, mantiene el tono perfecto en el momento adecuado; siempre precioso, siempre preciso. Pueden sonar algo sobre-producidas, por lo que si no eres fan de estos cortes en el death metal, te será un bajón, pero si no te incomodaron en el disco anterior aquí no debería haber problema. Con estas alcanzan un grado de pureza en lo que transmite muy semejantes a Tim el violinista de voces limpias en Ne Obliviscaris. Cambiando de lado, en lo que concierne a Ricitos de Oro James, pierde protagonismo en los guturales, pero no por eso deja de darnos lo mejor de sí. En “Transmit to Disconnect” uno de mis 2 temas favoritos, regala unas vocales espeluznantes de tono agridulce, semi-limpio semi-asqueroso, que inevitablemente te hacen pensar que estas escuchando a Travis Ryan de Cattle Decapitation. Así que, bueno, esto no es cualquier cosa.

En cuanto a la instrumentación hay una falta significativa de riffs pegajosos, ya no hay temas como The Human Lie Manifest ó To The Eye That Leads You, pero lo que se pierde aquí se gana en momentos liricos memorables, sobre todo en los coros. Con la pérdida de Rik el segundo guitarrista, se les une Wes Hauch (ex-The Faceless), pero eso no es factor en estos cambios, ya que su única participación en la composición ocurre en el solo de "Again". El bajo tiene bastantes líneas armónicas y la batería no destaca pero permanece decente. La parte experimental del álbum se encuentra en la intención de incluir influencias de otros géneros dentro de la armonía pesada del metal, desde pasajes de Jazz hasta algo de Post-Rock. Porque los días en que el death metal tenía que ser absolutamente pesado quedaron atrás. Mi otro tema favorito “Belie The Machine” incluye de todo y termina quedando con una melodía justo en medio de Opeth y The Faceless, si quieres una descripción.

Selves We Cannot Forgive tiene buenos temas, no hay queja de ello. Me atrevo a decir que a pesar de cumplir con algunas expectativas, no expande sus límites dentro del progressive death metal, se queda en una reafirmación de banda capaz. Sin embargo, luego de varias repasadas al disco lo que podría haber sido decepción por esperar más de su parte, termina de nuevo con la sensación de curiosidad prometedora y la pregunta de qué carajos nos traerá en un par de años más. No toda banda hace lo que BCI en sus 2 primeros álbumes y con eso hasta el momento, yo no podría pedirles más.

8.5/10.


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