10 may. 2016

Este año que está por terminar, sin duda ha sido uno de los más productivos en cuanto a buenos lanzamientos y será recordado como tal en toda la comuna hasta ser un año de referencia para el escucha empedernido. El regreso de bandas antañas con nuevo material, el hecho de que algunas otras coincidieran en entregarnos sus mejores obras o el surgimiento cada vez más abundante de grupos novedosos, hicieron que el 2015 satisficiera a cualquier entusiasta del metal. En definitiva, musicalmente este año lo tuvo todo pero incluso si se pensaba que ya en sus últimos días no tenía nada más que aportar, nos sorprende con esta banda de Las Vegas de nombre Fish Leg y su primer trabajo “Ülu”, un disco que (sin alardear) supe estaría entre mis preferidos desde su primer sencillo de promoción, y al final, el resultado es mejor de lo que hubiera imaginado. Fish Leg es una banda compuesta de los 3 instrumentos basicos y 4 integrantes que optaron por cambiar el sonido de guitarras eléctricas y experimentar con lo que resultaría de implementar guitarras acústicas en su totalidad, un cambio pequeño que podría parecer poco significante pero que oculta toneladas de complejidad en su fórmula y que no cualquiera lograría con tal éxito. Estos chicos inyectan influencias musicales de cualquier tipo a sus composiciones, pasando de un muy sutil reggae a unos exquisitos pasajes de flamenco que recuerdan a la fusión jazzística española de Al DiMeola, pequeños momentos de ambientes orientales hasta incluir folk asiático con la incorporación del Erhu (violín chino) en algunos de sus temas, y por si esto no fuera suficiente se las arreglan para darle un toque místico al asunto. Personalmente, “Ülu” es el equivalente a lo que fue Vectorscan de Amogh Symphony el año pasado, por la forma en que Fish Leg logra abstraer la esencia “pesada” del metal y desarrollan algo que no es metal pero sin embargo no deja de saber a ello, todo esto mientras le añaden elementos que atribuyen identidad propia a lo que crean.

En sí, lo que representan es evolución y el primer paso en el progreso del hombre (un pescado al que le crecen pies), desarrollan una historia basándose en el carácter de una “Mantis Religiosa” al que llaman “Ülu” que ya está en el nivel evolutivo más alto de su especie pero lucha con la ambición de alcanzar la perfección devorando toda vida a su paso hasta conseguirlo y quedar en soledad. Ellos hacen una analogía del hombre tratando de superarse por encima de los demás sin darse cuenta que nunca lo será a menos que sea el único en el mundo. Ülu fue bueno en algún punto pero nunca supo detenerse, y algunas veces también nosotros necesitamos saber cuándo parar. Es fácil darte cuenta la congruencia con que plasman su propósito una vez llegas a escucharlos. Desde los primeros segundos del intro “Solenopsin” notas la peculiaridad con que trabajan sus ideas y queda claro que hasta ese momento no habías escuchado nada que se le pareciera. Aunque le peguen de lleno a lo instrumental, a través de sus 9 temas ellos van edificando una narrativa se construye de a poco durante los primeros 4 tracks hasta llegar a “The Apoideaic Temple”, el primero de mis 3 temas favoritos por ser la medula ósea que concentra todas las intenciones del álbum. Partiendo de ahí se puede percibir que el mensaje sonoro se torna tétrico y las cosas toman una dirección oscura. Luego llega el segundo track favorito “Ülu”, un tema acústico de 8 minutos a base de bajo y guitarra que refleja la soledad de este personaje después de conseguir lo que anhelaba, es la menos tempestuosa de sus composiciones pero le agrega un interés nuevo a todo el disco, reforzando el momento culminante y a la vez a la canción que más disfruto de la obra, “Black Lair of the Widowed Queen” la última pieza y la más extraña de todas. Comienza envuelta una vibra psicodélica que crece hasta el nivel más intenso de black metal, con un grito desgarrador que alcanza un nivel de agresividad espeluznante para luego pasar al Erhu una vez más, lo cual combinado con lo caótico de la canción concluye en un sonido similar a Jambinai y por unos instantes a Chthonic.

Son grupos como este que hacen prefiera la escena independiente-emergente por encima de las bandas de reconocimiento, y son álbumes como este los que hacen toda la obsesión valga la pena. Después de todo ¿Que tan seguido puedes quedar impresionado con un debut de esta magnitud? Con su “evolución”, estos desquiciados geniecillos demuestran que en el caos también hay un orden y crean un nuevo rostro para el metal, transforman lo cotidiano en algo único sin hacerlo necesariamente rebuscado o absurdo. Hoy por hoy es difícil encontrar algo que te de la completa satisfacción de escuchar una nueva y autentica forma de música, cualquier banda que logre tales resultados lo convierte en un mérito de gran relevancia, y para mí esto es un resultado monumental que me encanta. ¿Alguna vez has sentido la necesidad por comer algo pero no sabes qué y de pronto sin esperarlo encuentras algo que era justo lo que necesitabas pero no lo sabias? Pues aunque creíste este año lo tuvo todo, había una pieza faltante y ahora sabemos qué.

Valoración: 10/10



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