"Resulta en un trabajo interesante, no sólo progresista sino con un sesgo minimalista en el espíritu de un drone con buenos estados de ánimo meditativos, casi religioso..."



  • Genre(s):
  • Dark Chamber Music, Black, Folk, Avant-Garde
  • Release Date:
  • 8 / Dic / 2017
  • For Fans Of:
  • Alder & Ash, Les Chants Du Hasard, Efterklang, Univers Zero, Art Zoyd
  • Links:
Si te dejas llevar por el momento y crees escuchar algún tipo de borde en la creatividad humana sólo detente, eso jamás ocurrirá, a menos que consideres innovar ver a Marilyn Manson balbuceando su presentación con el cover “Sweet Dreams” a guitarra acústica y arreglos de cuerda.

En nuestro ámbito somos constantemente bombardeados de propuestas u obras serias cada vez apuntadas a lo extravagante y la proclamación de lo auténtico, unas con el mérito de conseguirlo y otras no tanto pero de una u otra forma, la nueva guardia ha hecho buena labor encargándose de moldear el tipo de entusiastas a lo crudo de estos sonidos; echar andar el círculo vicioso y mantenerlo girando con todo lo que se presenta, esto aplica desde lo bajo e inofensivo del metal hasta su contraparte más alejada del espectro. De lado a esta “competencia” interna de bandas por querer dejar huella y ser “la más esta o más aquello” está la parte donde se amplían nuevos perímetros para el goce de lo que es el género, porque por si no fuera suficiente todo con lo que hay que estar al día, ahora vemos cómo artistas de otras corrientes se pasan o se llevan cosas de este lado de la música a su campo con la intención de laminar nuevas fibras para el oyente agregándole su propia escuela.

Ya sé que no es algo nuevo y con esto no pretendo hacer justicia a todo lo que está detrás de la cortina, pero teniendo en cuenta solo un par de años actuales saldrían a flote buenos ejemplos para enmarcar apenas el álbum del que quiero hablar. No se queden con mi palabra y agarren a Coma Cluster Void como un ejemplo radical del cambio, liderado por 2 compositores alemanes de música clásica contemporánea que están partiendo cuellos haciendo death metal (y quienes menciono porque en alguna parte se convirtieron en referencia personal al escuchar este álbum), en el rango sutil de la conversión tenemos a la chelista Helen Money y más reciente el chelista canadiense Alder & Ash con su disco Psalms for the Sunder, ambos incorporando valores del doom metal a su instrumento. Y creo que ya se entiende el punto, son individuos formados en círculos aparte con circunstancias distintas y deciden explotar un género de recovecos interesantes como el metal y ver qué se queda con ellos. Tal cual es el nuevo álbum del multi-instrumentalista griego Stelios Romaliadis escondido bajo el seudónimo LÜÜP; reconocido en la música folk de cámara y de vuelta después de seis años con un ejercicio oscuro y retorcido de nombre Canticles Of The Holy Scythe.


Es casi un ritual negro de invocación a la muerte el cual recurrió a un par de voces celebres del black metal con Sakis Tolis de Rotting Christ y Aldrahn de Dødheimsgard, para abstraer las generalidades estéticas diabólicas del estilo black y mezclarlas en un espectáculo llamativo y prohibido durante tres canciones separadas. Este género ya se utilizó recientemente en el lanzamiento de un experimento similar con voces harsh dentro de la música clásica orquestal, se llama Les Chants Du Hasard y funciona bien alterándose y mimetizando sus subidas y bajadas de tono a la par de las voces. Pero en este caso se trata de una sustancia negra inalterada por el humor vocal y al contrario la música orquestada aquí domina la manera en que ambos transmiten las palabras. Cualquiera que conozca a Dodheimsgard sabe que son un referente único para las guturales demoniacas y tenebrosas, mientras acá a su vocalista lo vemos liberado de esos gritos en la canción “Stibium (Triumph Of Death)” pero hay más penumbra, pareciera que simbólicamente se calma a la bestia y se exhibe en su forma dócil tambaleante, haciendo posible una conversación con él, a veces entonando u en otras dramatizando un recital doloroso mientras las violas, violonchelos y flauta van inflando una burbuja de ansiedad que revienta con la presencia discordante del cantante.


La otra corresponde a los siete minutos del tema ceremonial “The Greater Holy Assembly (Ha Idra Rabba Qadisha)” que divide su sección lirica en capítulos dictados por la voz de Sakis Tolis, haciendo labor de spoken word sobre plegarias satánicas dictadas por él. Queda claro que eso es cuando pronuncia un silencioso “Atah” seguido de una mini pausa y las palabras “We are the voice of all things. The whales and fishes of the sea” irrumpiendo un suspenso de miedo. Inicia tranquilo y a medida que avanza en el discurso pierde control y congruencia de las palabras hasta el final donde retoma la calma y cierra con las últimas antes de las campanadas. El cuerpo musical es atonal y así queda sostenido por la presencia ominosa del doble bajo asfixiando el lugar y entrecortado por el cello. El único antecedente que tengo similar es con Coma Cluster Void y puedo imaginar que es algún cruce del conocimiento de ambos artistas si quieren llevar la música al punto más bajo en que pueden ser armonizados estos conceptos desde su terreno. Todo el rato va en espiral hacia abajo con el objetivo de crear una experiencia teatral inquietante, incluso puede ser demasiado para tu gusto, pero la combinación de estos dos tracks los considero no solamente una intervención de voces sino una traducción genial de lo que pasaría si las llevas de este mundo al otro, hablando de lo musical y en alusión al inframundo. Por ultimo dejé la canción de título más extraño (9°=2° (Κόγξ ὀμ Πὰξ) y estructura más salida del esquema, con la invitación de la cantante Sofia Sarri que ya tiene su destacada participación en el metal con Aenaon y un genial álbum de vanguardia lanzado en enero de este año (y reseñé), pero nunca le había escuchado cantar así vociferando con rabia e incitando una agitación inusual en el rasgueo de cuerdas en la canción, tornándola recalcitrante como riffs de guitarra.

No dejes que mi falta de mención al resto de tracks te desanime, esto era en alusión a los aciertos que gana abstrayendo el carácter black metal, pero es además lo suficiente inteligente para sobresalir por si solo como una obra de vanguardismo oscuro aparte de las canciones que lidian con estas colaboraciones. Resulta en un trabajo interesante, no sólo progresista sino con un sesgo minimalista en el espíritu de un drone con buenos estados de ánimo meditativos, casi religioso. Sin embargo, las raíces experimentales de Stelios se hacen sentir, y la música de vez en cuando está llena de momentos poco comunes, o incluso se convierte en algo muy extraño. Por ejemplo, la integración de folk balcánico en la canción de apertura y el diseño electrónico con el cierre de Зона “(Mors Consolatrix)” enlazado de piano y hábilmente condimentado con diversos efectos de sutil diseño electrónico.

En Grecia un icono de adherir lo sinfónico neoclásico al metal extremo de altura es SepticFlesh y de ahí mismo saldría su mejor contraparte a considerar LÜÜP, que no es su parte opuesta exacta pero en una delgada línea sí podría, pues ellos utilizan la música de cámara como recipiente para invertir el proceso e irse a lo más bajo y tenue de lo que tenemos, pero también por eso es una materialización musical más profunda dentro de los malestares mentales que ambas por si solas procesan. Si eso no es black metal hasta los huesos no sé qué lo sea.
9.5 / 10

"...una vez que le damos play no tenemos alguna otra elección, el encanto sombrío y la magia oscura en este tremendo álbum se apodera totalmente de nuestros sentidos."



  • Genre(s):
  • Melodic Doom | Dark Metal
  • Release Date:
  • 23 / Feb / 2018
  • For Fans Of:
  • Katatonia, Paradise Lost, Anathema
  • Links:
Cuando uno escucha un tipo de música que en realidad no es de nuestra preferencia o del género predilecto en nuestros gustos personales, uno tiende a buscar los puntos más altos o bajos para poder sacar una conclusión y al final hay de dos sopas; o gusta mucho y sorprende o simplemente no y lo dejamos pasar.

Hace algunos meses me tocó escuchar una propuesta de esas, de las cuales no soy para nada un experto en su estilo ni algo parecido, pero que al darle la oportunidad me dejó muy gratamente satisfecho, a pesar de eso. Creado por una banda un tanto peculiar, un trío que genera su arte muy singularmente, ya que estos tres tipos han decidido mantenerse en el anonimato refiriéndose al hecho de que por ser personas ya reconocidas en el ámbito, no quisieran que eso influyera en la percepción o predisposición del público para este proyecto, deseando así que esta música sea reconocida por lo que en realidad es y no por sugestiones del pasado (por decirlo de alguna manera).

Después de alrededor de media década de carrera y de lanzar 2 EPs que fueron muy bien recibidos, Deathwhite se puso a trabajar desde el 2016 en lo que viene siendo su álbum debut, una ambición mayúscula que desde hace tiempo sabíamos que venía en forma de 9 temas para ver la luz el primer cuarto de este 2017, fecha que tuvo que posponerse tras algunos contratiempos y que ya sabemos ahora se encuentra todo listo para presentarse ante nosotros el próximo mes de febrero.

Lo acontecido no fue una arbitrariedad de la banda o un desvarío así nada más porque sí, la razón del cambio de fecha fue por el beneficio del proyecto originario de Pennsylvania, USA, ya que, mientras muchos se preguntaban por qué no se había lanzado el álbum, Deathwhite se encontraba trabajando junto a nada más y nada menos que Season Of Mist, quienes tras ver la grandísima calidad de la banda, ese buen augurio no hizo más que corroborar el buen futuro para ellos y la decisión no fue complicada, se firmó un acuerdo para comercializar el disco. Una elección estupenda para el grupo, para el sello y por supuesto, para nosotros, quienes a fin de cuentas somos la piedra angular del trabajo de los artistas.


Con toda la intención de comenzar dándoles un guiño de lo que en general es For A Black Tomorrow, les iré mencionando de una vez que cuando lo escuché en primera instancia allá por marzo no me quedaba duda de que sería uno de los mejores lanzamientos del año, y hoy, a falta de algunos días para que comience el siguiente con doce meses por delante, les firmaría con mi sangre que en el 2018 habrá algunos competidores, pero seguro éste estará figurando como uno de los más destacados en los distintos sitios que nos dedicamos al análisis de la música que nos apasiona.

El punto de partida en este disco es sin duda alguna la oscuridad que ellos confeccionan en toda la extensión de la placa, los paisajes son numerosos y varían constantemente, pero lo grisáceo se mantiene todo el tiempo, como una capa de neblina que nos acompaña en el trayecto de una fría travesía montañosa. La sobriedad y la serenidad en su estilo no parecieran algunas características más de FABT, sino que la personalidad de la banda es meramente así y sobre eso gira todo lo demás, ya que la aparente facilidad de ejecución y lo cómodos que fluyen en las pistas es parte de lo que los hace tan cautivadores, esa naturalidad inherente en la identidad de Deathwhite.

Profundizando un poco más en cada pieza de ese magnífico sonido, me gustaría destacar la parsimonia en la percusión, las pautas varían siempre y la movilidad en ese aspecto es algo que me pareció increíble, no cualquier disco logra sonar de esta manera en ese ámbito, nada sobre producido o fuera de lugar. En las cuerdas los ritmos también tienen mucha variedad, la alternación entre riffs muy melódicos y calmados tiene su contraparte en los saltos más rápidos, agresivos y crudos que le dan un extra a su muy marcado doom, el cual respetan plausiblemente en los nueve tracks. Finalmente, donde más se nota una relación con bandas como Katatonia es en el vocalista (aquí iría su nombre, si lo supiéramos), sus timbres guardan cierta similitud y el talento para hacer que los versos suenen así es simplemente fenomenal, su labor no se estanca en cantar de un solo modo, si bien no recurre a los gritos ni nada muy descabellado, la modificación en los tonos y su amplio rango lo hace algo altamente destacable.

Ante esto, es prácticamente imposible oponer resistencia, el sometimiento en For A Black Tomorrow es muy fuerte, una vez que le damos play no tenemos alguna otra elección, el encanto sombrío y la magia oscura en este tremendo álbum se apodera totalmente de nuestros sentidos. Eso fue algo que aprendí sobre la marcha porque nadie me lo advirtió, quizá si me lo hubieran contado antes habría estado más preparado para recibir algo que me tiene deslumbrado hasta la fecha, ya que cada vez que lo escucho (van mínimo unas 20 veces, seguramente) le encuentro algo nuevo que me logra apresar y me motiva a tener que recomendarlo de esta manera. Sigan a Deatwhite y déjense seducir por sus exquisitez, ya verán que les dará por repetir la incursión muchísimas veces más.

9 / 10

«Èducation Civique es la bonanza de la extravagancia, y si no son los riffs desquiciados, serán los grooves del bajo o la impredecibilidad de la batería.»



  • Genre(s):
  • Math rock | Experimental | Noise
  • Release Date:
  • 15 / Dec / 2017
  • For Fans Of:
  • Pryapisme, Deux Boules Vanille, Gâtechien
  • Links:
De la elegancia de Francia ya nos la sabemos de principio a fin, pero ¿qué hay de su elocuencia? Los modos poco ortodoxos de sus artistas siempre dan de qué hablar. La crème de la crème siempre está allí. Con tantos lanzamientos franceses de calidad premium este año, había que cerrar con un acto especial, uno que le hiciera justicia a la tradición vanguardista, y que, en su irreverencia, se mofará de ella de una buena vez.

Math rock francés de calidad hay de sobra, y es algo más que Totorro, grupos como Chevreuil, Quadrupede, y Jean Jean son algunos que son necesario mencionar. Y luego, bueno, tenemos a Çub; una fusión entre el trío de math rock Ça, y Submarine.FM, DJ especializado en el dub techno. Juntos construyen canciones con estructuras y tiempos que, si bien no caen dentro de lo complejo, dan muestra inmediata de todo el poderío que tienen en conjunto. Disonancia, burla e insania son su régimen, y lo que hacen consiste, según sus propias palabras, en “intentar otro tipo de fiesta”. Es por eso que aquí no se obedecen las reglas prescritas, se atienen a sus propios mandamientos y crean las brechas que necesiten para hacer lo que tienen en mente.

Èducation Civique es el bastardo de una colaboración con doble propósito: el primero es concebir música original; el segundo es burlarse de todos los demás, empezando por ellos mismos. La crítica que hacen a la música se hace a partir de la propia, que no busca ser tomada en serio más de lo necesario. De aquí incluso la temática de educación secundaria del álbum, época llena de irreverencia, donde las cosas “importantes” son aburridas y obtusas, por tanto, insignificantes cuando se tiene al lado el patio de recreo, una llave de agua, globos y pintura.

Cada tema posee una distribución relativamente equitativa de protagonismo entre los elementos del math rock y aquellos del dub techno, no es tan sencillo como pegar un track encima de un sample y tener una canción nueva. Cada parte complementa a la otra, no hay riff que desentone de los beats, ni breakdown que aparezca sin antes haber sido construido un camino que llevara allí. El juego de voces de Ça, a modo de un grupo a capela, funciona incluso mejor cuando se tienen de fondo sintetizadores, que añaden más profundidad y otra dimensión al espectro general. En canciones como “Franssais”, “Èducation Civique” y “Recreation” es donde podemos apreciar mejor estos detalles.


El resto de los temas no es posible destacarlos por un solo elemento, Èducation Civique es la bonanza de la extravagancia, y si no son los riffs desquiciados, serán los grooves del bajo o la impredecibilidad de la batería. Quizá tome tiempo acostumbrarse al frenetismo de cada canción si lo que se entiende por math rock es aquel sonido de las bandas japonesas o estadounidenses, que están más enfocados en las técnicas jazzísticas, sin embargo, no tardaremos en encontrar aquí muchos aspectos del jazz, en especial del jazz libre, que servirá como principio regidor para el caos que en más de una ocasión será el clímax. Es más, estos momentos destacarán por parecer más una improvisación o un jam que una melodía propiamente escrita.

Necesité un par de vueltas al disco para comprender que lo propuesto aquí no busca cambiar metodologías o ideologías, la jovialidad del desenfreno es la recompensa de su desdén. Çub quiere que su música desafíe al escucha y lo termine convenciéndolo de perder la cabeza. Este tipo de colaboraciones no deberían pasar desapercibidas, considerando que son situaciones que quizá no vuelvan a presentarse. Sí, la entropía del disco no le llega a la que Igorrr y Pryapisme nos regalaron este año, pero es un buen contendiente que promueve la deconstrucción de las formas para la música en general.

8.5 / 10


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