Un lanzamiento relevante para la escena nipona que satisface la necesidad de un sonido iracundo y dramático que todo amante del post-black ansía.



  • Genre(s):
  • Post-Black Metal
  • Release Date:
  • 15 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Tanpopo Crisis, Marunata, Underling,
    Deafheaven, Heaven in Her Arms
  • Links:
No es secreto que todos esperamos calidad cuando hablamos de algún producto proveniente de la tierra del sol naciente, incluyendo la música. Porque gracias a su cultura y disciplina se han podido permitir hacer cosas grandiosas que para nuestra fortuna, son gustosos de compartir al resto del mundo. Por ejemplo, si nos sumergimos específicamente a la escena japonesa del post-rock y los derivados de este género como lo es el post-black metal, vamos a poder encontrar bandas que son excelentes voceras de dichos estilos en ese país tan bello. Tenemos por ejemplo a MONO, uno de los bastiones elementales de la música instrumental japonesa, a Heaven in Her Arms y su inconfundible sonido melancólico y desgarrador; recientemente también ha tomado presencia 明日の叙景 (Asunojokei) y su proyecto que mezcla un blackgaze bien moldeado con elementos de depressive black y hasta algo de screamo. Y si bien es cierto la escena no es tan amplia como lo es en Estados Unidos o en países europeos como Francia, lo cierto es que los exponentes que ya están consolidados, logran imponer respeto por lo que hasta ahora han hecho, y la realidad es que han sido capaces de inspirar a más connacionales, invitándolos a hacer crecer su escena nacional.

Ejemplo de esto último lo es Pale, un conjunto oriundo de Tokyo que hace una semana lanzó el EP que les ha dado la bienvenida de manera oficial a la escena oriental. Hablamos de un material corto en duración pero no en sabor, pues con los cinco temas que lo componen han sabido dar una gran cátedra de cómo se debe cocinar y sazonar el post-black metal, para tener como resultado un platillo que deja muy satisfecho.


Pale llega a mis oídos tras hacer caso omiso al viejo dicho de no juzgar un libro por su portada, pues apenas y vi el cover art de su trabajo y el país del que provenía la banda, e inmediatamente relacioné ambos elementos prejuzgando que se trataría de algo que debía escuchar y que sería bueno, y como lo pensé, no estaba equivocado. La portada del EP evidentemente es algo sencilla, pero lo que la hace llamativa es que es muy expresiva, justo como la música que se encuentra detrás de ella. Imagina tan solo que la rabia, la melancolía y el frenesí son pequeñas porciones de pintura en el lienzo de un pintor, y el resultado de mezclar esa tercia es justamente el contenido de lo que Pale logró plasmar no solo de manera gráfica, sino de forma sonora.

Esta entrega contiene una conglomeración de influencias que es lo que termina por hacer de ella algo relevante dentro de la escena japonesa, porque más allá de enfrascarse en los ritmos ya preestablecidos del post-black metal, buscan adentrarse un poco más a diversas vertientes rítmicas que provienen de géneros como el screamo o el blackened hardcore, e inclusive en algunos lapsos cortos se logran saborear matices de math metal y math rock con un par de riffs que no respetan tempos ya fabricados. En pocas palabras, se puede disfrutar de una fresca y dinámica mezcolanza de toques rabiosos que te catapultan a una catarsis que desvanece todo evento trágico de tu vida mientras te hundes en una travesía sonora en la que reina la pesadez furiosa propia del black metal, que se embellece con un profundo y refinado manto de shoegaze y post-rock, aunque he de insistir en que no podemos encajonar todos los matices del disco únicamente en estos géneros.


Yéndonos por partes, la instrumentación es el pilar elemental de esta placa, ya que es la encargada de marcar la pauta que la voz se encarga de robustecer de manera solemne. Dándoles un ejemplo muy concreto y certero de a qué suena la estructura de este EP para entrar más en contexto, puedo decir que existe una similitud muy grata con el último trabajo que lanzó la banda rusa TRNA este mismo año titulado Earthcult, porque los rasgueos y la ambientación oscura que rodea el sonido que expulsan los amplificadores es simplemente irrestricta, las guitarras tienen un toque muy potente y poderoso que intercala escalas mayores y menores dependiendo del sentimiento que buscan causar, uno de los temas que más reflejan esta semejanza es "Hortus Sanitatis", en donde prevalece un ruido muy duro que no te da tregua ni un solo segundo, y en donde por cierto predomina a cada momento una percusión veloz, robusta y cruda que sólo descansa en un pequeño lapso en que el post-rock aparece en escena.

La ejecución vocal es otra parte importante aquí, es pulcra y no se limita a exacerbar el impacto que los gritos agudos generan por su propia naturaleza, sino que también se adapta a las necesidades crecientes de los temas en donde a veces se requiere de una voz profunda y grave, cuyo nivel si bien no es el fuerte del vocalista a diferencia de los highs, no lo hace mal en lo absoluto. Por momentos tanto en el trabajo vocalista como en la estructura instrumental, también se le hacen guiños a un sonido californiano como el que Deafheaven le infundió a New Bermuda (2015), con riffs profundos y algún par de solos irónicamente alegres que enaltecen el sentimiento y te hacen hervir la sangre, "Turquoise" y "Zodiac" es en donde más se pueden notar, aunque en este último también le puedes saborear toques que te hacen recordar a aquél Envy que manejaba un post-hardcore rabioso y crudo, y si seguimos en el plano de los toques sutiles, en "Juvenile" y "Gossamer" uno se topa con riffs enérgicos que te hacen remembrar a un Totorro y Toe, pero con la diferencia de que aquí se trata de un estilo al que le inyectaron testosterona pura y ensombrecida, y de hecho es con esta clase de rítmica con que el material termina de manera triunfal. Es claro que en su totalidad, todos los temas del EP convergen de manera victoriosa y se complementan entre sí con todas las influencias y ritmos que cada uno contiene, sin que se hubieren dejado cabos sueltos en el potencial que guarda cada uno de los integrantes de este proyecto.

Como ya lo decía, los músicos de Pale supieron dar cátedra de cómo es que se tiene que debutar. Con paso firme y sin dejar nada a la imaginación, crearon un lanzamiento relevante para la escena nipona que satisface la necesidad de un sonido iracundo y dramático que todo amante del post-black ansía.

8.5 / 10



Algunos de ustedes ya sabrán sobre Yvette Young, la mujer renacentista de 26 años, que se ha hecho famosa por su técnica única de tocar la guitarra con los dedos, un estilo conocido como tapping. Además, ella es una graduada de UCLA que también es una consumada violinista, pianista, pintora (creó la pintura que aparece en la portada de Efloresce) y también profesora de arte.

Ahora conozcan a Covet, el trío que presenta a Yvette con el bajista David Adamiak y el baterista Forrest Rice. En un perfil en el sitio web de Vans, Yvette describió el sonido de Covet como "la intensidad del post rock se junta con la composición de canciones progresivas/mathy". El trío presentará próximamente su nuevo trabajo, bajo el título de Effloresce, salir el día 13 de julio de 2018 con Triple Crown Records.

En su nueva efervescencia de lanzamiento, el trío del Bay Area combina sin esfuerzo el math-rock instrumental con elementos de post-rock y post-metal, yuxtaponiendo delicadas melodías con ritmos de propulsión y energía cautivadora. Hay un empuje y un tirón ineludibles para la colección, tanto en conjunto como en sus piezas individuales. Es una faceta de su sonido que el grupo raramente exploró en su EP debut, Currents de 2015, pero que aprovecharon al máximo su potencial aquí.
"Las corrientes fueron muy positivas, tonos limpios", explica el guitarrista Yvette Young. "Quería que este álbum tuviera más contraste entre las cosas que sonaban sonidos alegres y burdos. El contraste es tan importante; es una herramienta de composición tan valiosa para generar suspenso".

Young, reverenciada por guitarristas de todo el mundo por su dominio de la innovadora técnica de tapping a dos manos, y el bajista David Adamiak, comenzaron Covet en 2014, con los seguidores frenéticos de Young proporcionando un impulso temprano crucial. Pero tanto los fans antiguos como los nuevos rápidamente se entusiasmaron con la composición inmaculada y técnicamente hábil de Covet, y los amigos de la infancia encontraron un hogar en las cuentas con bandas como Chon y Polyphia.
Muchas de las canciones de Currents se escribieron cuando aprendí guitarra eléctrica por primera vez. Era nueva en la guitarra y realmente me entusiasmaba ser llamativa con mi instrumento, y muchas de las canciones que sentí estaban subdesarrolladas en retrospectiva. En Efloresce, queríamos ser llamativos a veces, pero lo más importante, queríamos que las canciones fueran memorables y transmitir una gama más diversa de emociones. Queríamos tomar todo lo que amamos de diferentes géneros de música y fusionarlo con nuestro sonido, tener momentos de baile pero también tener la dinámica y los tonos de post-rock. Y es considerablemente más sludgy y pesado que nuestro último lanzamiento.
Eso es especialmente notable cuando escuchamos el jazzístico y etéreo "Shibuya" (con San Holo) o "Sea Dragon", que comienza como una lenta combustión para explotar en un remolino pesado de surcos de melodía en ascenso, y se yuxtapone junto a algo así como el siniestro "Gleam". Es una poderosa dicotomía y resonancia emocional que está en el corazón del arte de Covet.
"En esta grabación, experimentamos con una armonía diferente. Creo que esto ayuda a dictar el cambio sónico en el estado de ánimo y el tono de una grabación como Currents ", explica Adamiak. "Trabajar con nuevos cambios de acordes es emocionante porque ayuda a resaltar diferentes lados de tu propia voz melódica que de otro modo no habrías considerado".
La química musical entre Young y Adamiak es tan precisa pero llena de extravagancia. Ayudar a completar ese sonido es la dinámica batería de Forrest Rice. Su enfoque agrega una base de percusión conductora pero sofisticada al tapiz armónico creado por Yvette y David.
"Las adiciones de Forrest a la efloresce son poderosas y fluidas", dice Adamiak. "Su tratamiento de los desafiantes cambios rítmicos es tan hipnótico y musical; me excita el cerebro con emoción ". Young agrega:" [Nuestra música] está tan llena de notas y ocupada que alguien tiene que tener muy buen gusto para no eclipsarla, quiere una unidad cohesiva. Nos llenamos de las lagunas de los demás".

Tracklist:

1. Shibuya (feat. San Holo)
2. Glimmer
3. Sea Dragon (feat. Mario Camarena)
4. Gleam
5. Falkor
6. Howl

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Por fin llegó la fecha; Alcest en Guadalajara. Este pasado miércoles 20 de junio los franceses reyes del blackgaze removieron los sentidos de los tapatíos con una gran muestra de lo que están hechos, de última hora se anunció la banda telonera, Nëxus quienes llegaron desde CDMX para abrir el show.

Llegamos desde temprano al recinto, 8:30 para ser exactos, no había fila y poco a poco se iban incorporando los asistentes, adentro con poco menos de la mitad del C3 Stage de su capacidad. Nëxus abrió punta dándonos una propuesta de progresivo con líricas en español bastante decente, haciendo alusión a grandes como Tool o Mastodon en sus composiciones, dejando al público que cada vez se iba aumentando, más y más deseosos de que salieran a escena los procedentes de Francia.

Bajaron del escenario los teloneros, el ambiente se ponía cada vez más tenso, los minutos pasaron, la música de fondo se detuvo y las luces se centraron en el escenario, 9:34 marcaba el reloj, salieron uno por uno al escenario, por fin la espera había terminado y sin mucho preámbulo las primeras notas de Kodama nos hicieron entrar en trance, las voces de alrededor cesaron y todo fue fluyendo conforme avanzaba la noche, de forma tan armónica como las composiciones de Neige. Tocaron su última producción de inicio a fin deleitándonos después con temas como souvenirs, Percées De Lumière, Autre temps y Sur l'océan couleur de fer por mencionar algunas.


El show por parte de Alcest fue impecable, cada sonido y cada gesto fueron sinceros entregándose al público de formas únicas, por parte de Neige siempre con una mirada inundada de serenidad, transmitiendo paz y tranquilidad durante todo el show, en contraste con Zero quien fue más expresivo, explotando en cada oportunidad y dejándolo todo en el entarimado. Todo termino con Délivrance, para esta última pieza pidieron que todos guardaran silencio, de no ser por un grupo en particular de borrachos gritones la entrada a esta última hubiera sido perfecta, de igual forma y por unos segundos se hizo el silencio, comenzó el inicio del fin, una vez más nos hicieron entrar en trance y todo retumbó en nuestras mentes haciendo flotar nuestros sentidos en un lapso de tiempo que solo Alcest podría ofrecer. El show llegó a su fin y poco a poco se fueron retirando hasta que solo quedó la mente maestra detrás de todo, hincado al centro del escenario manteniendo una última nota, alzando su guitarra de forma totalmente vertical, así se despidió Neige justo antes de salir del escenario.

"Se siente energizante, a diferencia de algunos discos instrumentales que planean impresionar, pero solo redundan en sus composiciones, éste brilla al carecer de planicie creativa musical"




  • Genre(s):
  • Instrumental | Progressive Metal
  • Release Date:
  • 14 / Jun / 2018
  • For Fans Of:
  • Eternity´s End, Devin Townsend Project
  • Links:
Por escoger una palabra personal, tengo una relación muy "linda" con el proyecto de The Fractured Dimension, ya que fue éste el que impulsó a un grado muy fuerte mi amor por esta clase de proyectos multi instrumentalistas; cuando los conocí en el 2015 con Galaxy Mechanics, amé por completo su propuesta, una impresionante ejecución de once guitarras que daban forma a una conglomeración auditiva, tomando fuertes elementos neoclásicos, jazzistas y hasta djent para su muy bien pulida base progresiva. Claro, esto fue en ese entonces, pero investigando más sobre el proyecto me topé con sus titulos anteriores y sus creadores: un trío liderado por Jimmy Pitts, el cual ha diversificado en sus composiciones para demostrarnos una amplia perspectiva de lo que es capaz, fungiendo como un genio musical al que se le deben las composiciones anteriormente mencionadas y hasta proyectos meramente hechos a base de jazz con hermosas fusiones, tanto de world music, avant-garde, etcétera, dominando en su totalidad demasiados géneros; las expectativas de cualquier producto suyo son muy altas (al menos para quienes lo conocemos) y francamente On the Precipice of Many Infinities no me decepcionó.

Digamos que este puñado de músicos tienen una actitud/vibra muy similar a la de Devin Townsend, inquieto y proporcionalmente deseoso por entregar algo diferente y presumir que dominan la música en general, los sonidos de cada uno son muy diferentes al otro, pero siempre está la posibilidad de un escape musical en forma de caballo troyano de un proyecto al otro, véanlo como un desliz o accidente, pero para mí es solo otra excusa para lanzarle rosas a los chicos. Con esto quiero llegar a que toma identidades de todo lo que se ha creado a manos de estos músicos norteamericanos.


"Foreground of a Wonder" lubrica la introducción con buenas ideas de presentación, explayándose con un hermoso violín y percusiones étnicas que toman de la mano a nuestra alma en pocos segundos, pintando el camino con coros sintetizados que conectan con "Nights of Somber Frost", los cuales parecen más una clase de compás para marcar las primeras bases de la batería; estos tiempos se mantienen después en segundo plano de la canción ya que muchos esperan escuchar la feroz técnica musical que dio fama al proyecto, aquí se expresa más con un sabor progresivo neoclásico con ambientaciones espaciales, permaneciendo en una acelerada ejecución para mantenernos despiertos e interesados. "Lights Defiance" se contagia con la misma ambientación coral, pero promueve mucho más la versatilidad instrumental y la excelente ejecución de la misma, otorgada por los increíbles guitarristas invitados y el resto de los músicos, siendo constantes en los cambios y las velocidades, sumergiéndonos en una poderosa tormenta donde las guitarras resplandecen en forma de relámpagos y escabrosas luces, mientras que el teclado, aunque de velocidad media, se siente más como suave agua que refresca y complementa al ojo del huracán.

Para sorpresa de muchos, "Towards the Mysterium" y "Mathematics of Divinity" regresan remasterizados y con más metal, para los que no sepan, dichos temas fueron creados hace diez años, con una producción moderadamente suave, pero al traerlos de regreso con nuevos rostros, de verdad que se siente como un regalo nostálgico. Para no profundizar en lo que se hizo hace años, solo digamos que fueron de las canciones más atractivas del Towards the Mysterium, principalmente por cómo se desenvolvían y tomaban la forma de diversos géneros, desde jazz, hasta flamenco.


Hay dos canciones que consideraría fuera de lugar, pero son las de menor duración que tal vez pretendan actuar como preludio ambiental, pero no se sienten como tal. Aun con esto, no es ni si quiera un pequeño "pero", ya que no toman ni diez minutos escucharlas; desde el momento en que se reproducen son algo predecibles, entonces al quitarlas no se sienten como una pérdida. El disco se mantiene fuerte, veloz y se siente energizante, a diferencia de algunos discos instrumentales que planean impresionar, pero solo redundan en sus composiciones, éste brilla al carecer de planicie creativa musical, cada canción se siente muy cuidada y pulida, retomando de nuevo el tema de las canciones de hace diez años, se nota un gran trabajo de cambio hacia éstas para que pudiesen entablarse en la época moderna dentro de este disco, incluso un trabajo más personal como el de "Triumphant Descent" permanece intacto en esencia pero en producción tuvo una increíble mejoría. Jimmy Pitts y sus músicos son el claro ejemplo que decir "menos es más" no aplica en términos de conocimiento musical y lo podemos escuchar claramente con On the Precipice of Many Infinities donde el continuo clímax mantiene nuestras cabezas al borde de una explosión mental.

8 / 10



Khanus de Finlandia hizo su aparición en la escena en 2016 con el EP Rites Of Fire, una pieza de metal chamánico que subraya perfectamente el sentimiento ritual y las cualidades espirituales de su música. Dos años después, la banda vuelve con su primer álbum de larga duración, Flammarion, un logro monumental que confirma la singularidad de su propuesta. Este trabajo verá la luz el 20 de julio, siendo lanzado de la mano de I,Voidhanger Records.


La música de Khanus oscila entre melodías inductoras de trance que casi rayan en la psicodelia hipnótica y el pulso primitivo de black/death metal, todo visto a través de una lente distorsionante de vanguardia que exalta la rareza del estilo sin sacrificar la brutalidad y la agresividad. Junto con la potente batería de LordT, los gruñidos teatrales y la guitarra nerviosa de Sovereign encarnan el lado primordial de la tercia, mientras que los majestuosos coros de soprano de Meltiis interpretan un acorde más espiritual, añadiendo un toque distintivo a la música, siempre increíblemente denso y ricamente texturizado.

Audaz apertura con una revisión verdaderamente personal de The Serpent's Harvest de Darkthrone, Flammarion es un grimorio moderno que descifra las profundidades insondables del alma humana al revelar sus orígenes místicos y divinos, como se refleja en la magia pagana, ocultismo, mitología, antigua supersticiones y conocimientos esotéricos que cruzaron el camino de la humanidad a lo largo de los milenios. Este nuevo material de Khanus posee el encanto irresistible de toda esa cultura sagrada y la quema viva en la hoguera del metal subterráneo.

Tracklist:

1. The Serpent's Harvest
2. A Timeless Sacred Art
3. Titan Souls
4. Ageless
5. The Uncreated
6. Secular Spiritual Existence
7. Surrupu
8. Magick And Numbers

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