"...un grito excruciante en la pura manifestación de Portal reclamando su identidad y retórica".



  • Genre(s):
  • Experimental Death Metal
  • Release Date:
  • 26 / Jan / 2018
  • For Fans Of:
  • Gigan, Pyrrhon, Artificial Brain,
    Abyssal, Imperial Triumphant
  • Links:
En su larga carrera habrán recibido toda clase de adjetivos buenos o negativos en cuanto a su estatus de culto y el acercamiento inortodoxo hacía el death metal del cual son pioneros, tanto que si no te has dado tiempo de checar sus trabajos alguna noción de ellos debes tener indirectamente. La verdad, si algo sucede con los trabajos de Portal es que siempre buscan un valor diferente entre sus producciones, y ese tipo de ambiente a favor les da méritos únicos en el comportamiento de los instrumentos incluso antes de que se pongan a trabajar, o al menos esa impresión me queda, desde lo inusual de las ideas al enfoque sonoro primitivo que cada disco de ellos ha presentado.

Haciendo el sonido más abominable y desinteresado les han pasado 24 años para tener listo el 5to álbum de estudio; del último de ellos, Vexovoid, hasta llegar a Ion, estuvo el periodo de tiempo más largo entre discos y en esa ausencia, o a pesar del hermetismo rodeando el nombre del grupo, daré por hecho que los músicos se mantuvieron informados de lo que sucede en el mundo del metal y por supuesto el brazo extremo “outsider” (por así llamarle), ello viene a reflejarse en un material que persuade cualquier estilo, modalidad y tendencia a costa del registro musical de la banda misma.

En este esfuerzo la actitud del grupo por quedar fuera de todo se sigue pronunciando, pero de una manera muchísimo más cortante, y como recientemente leímos en la entrevista que publicaron, el ser una banda muy influencial no los tiene súper contentos, lo cual me permite aceptar este trabajo como una redefinición de sus principios; un grito excruciante en la pura manifestación de Portal reclamando su identidad y retórica.

Artísticamente hablando Ion es el álbum que, a falta de mejor descripción, corta la mierda entre la banda, pues es directo en el sentido de no estar sobre cocinado. Musical y conceptualmente es un regreso a lo básico, a la visión de antaño retomando la marca que dejó Seepia en el 2003, sin interés por redondear el filo de sus instrumentos y un resonar discordante que acaba abatiéndote, pero eso sí, presentándolo con una renovada producción, razonable en el dialogo que quieren establecer las canciones y conservando la imagen deplorable de Portal. Sólo así podría dar interpretación a la conección con el artwork y lo contrastante que resulta contra su discografía, pues es especial mostrando formas depuradas detalladas y bien definidas, entre un poster de arquitectura futurista (que pudiera estar inspirado de la película Metropolis) y una atmósfera chocante infernal opacándola, y que aun así provocándote con imagenes, ideas y patrones similares dentro del disco, continúa dejándote atónito sin pistas reales de lo que está sucediendo.

“Spores” es la canción del paquete que no termina de cuajar y desconozco si hay intención detrás al montarla así, pero no me parece que resulte bien en contexto. Exceptuando el intro de “Nth” y el cierre extendido a 9 minutos con “Olde Guarde”, el resto de tracks las considero excepcionales mostrando a Portal sin censura; decadente, orgulloso, cínico y ocultando una complejidad irrepetible detrás de las primeras o segundas apariencias.

8.5 / 10





El death metal tiene la gran particularidad de que aun siendo un género tan extremo, es capaz de permitirse recorrer pasajes más blandos y tranquilos, tiene esa flexibilidad para romper la línea de la 'brutalidad' y encaminarse por caminos donde elementos que generalmente quedan en un segundo o tercer plano, ganan un gran realce, llegando a sonar de maneras completamente interesantes. Una de las facetas que este género ha explorado satisfactoriamente es la atmosférica, con resultados espléndidos que demuestran que esta vena tiene un poder increíble, si aquellos que se atreven a darle vida saben cómo hacerlo. Y aquí tenemos uno de esos proyectos que ha sabido hacer justamente lo que se debe hacer.

Primordial Throne es un one-man project noruego (aunque la mente detrás del mismo es originalmente norteamericana) que vio la luz de la vida el año pasado, lanzando un Fear Of Infinity que los puso en el mapa para los fanáticos del género pero que no logró resaltar lo suficiente como para elogiarlo por su contenido. Oh pero este mes de enero puso en bandeja de plata su primer trabajo de larga duración, titulado como Eidolon y es sin lugar a dudas, uno de los álbumes del género mejor armados que he escuchado dentro del lado atmosférico. Este se nutre en dos ideas, el generar atmósferas profundas, serias y hasta me atrevería a tacharlas de épicas, que son reforzadas por composiciones instrumentales que rozan ideas progresivas muy creativas haciendo sentir a este LP en constante movimiento y en continua creación, eliminando completamente de la fórmula ese sentimiento plano que otros trabajos del género no han sabido cómo dejar fuera. A su vez, es posible sentir tintes de black metal muy en el núcleo de su propuesta y los riffs técnicos que hacen acto de presencia en los momentos justos, hacen sentir al álbum muy balanceado en diversos estilos e ideas.

La experiencia de escuchar a Eidolon es enriquecedora, recordando en ocasiones lo que Fallujah ha hecho en sus dos últimos trabajos, en una forma más humilde y no tan ambiciosa pero sí con una sustancia notoria y muy propia de Ra, la mente detrás de Primordial. De igual manera, cuando los temas toman fuerza, como lo hacen "The Great Inquisition" o "Astral Projection", es posible sentir ciertas vibras a lo que In Reverence presentó el año pasado. Finalmente puedo agregar que si eres fanático de este estilo o si tu interés está puesto en discos que se enfoquen en la creación correcta y lógica de atmósferas que refuerzan propuestas extremas, no puedes perderte por nada este larga duración puesto que ha sido armado de tal manera que la experiencia de inicio a fin se sienta fluida y entretenida.


«Digamos que es un temblor interno, una sacudida repentina, porque no hay nada similar a las líneas progresivas de una luz que daña el fondo de lo narrado...»



  • Genre(s):
  • Avant-Garde Black Metal | Experimental
  • Release Date:
  • 16 / Feb / 2018
  • For Fans Of:
  • Blut Aus Nord, Anorexia Nervosa, Ævangelist,
    Lux Occulta
  • Links:
OPHE es el proyecto solista de Bargnatt XIX (Christophe Denhez), quien se encarga de las voces y las guitarras en Område, banda por la que varios de nosotros en RTMB nos entusiasmamos desde su debut en el 2016, y con especial esmero desde su lanzamiento del año pasado, Nåde, cuyo tamaño y ambición se tragaban por completo a las de su álbum debut. El dúo de franceses no se anda con futilidades, ni tiran nada al azar, cada decisión que toman, cada arreglo que hacen sigue un propósito o una serie de ellos, que eventualmente culminan en una explosión de musicalidad, poco regida por reglas preestablecidas, siempre atravesando un cúmulo de estilos distintos que se encuentran unidos por el hilo conductor de las mentes detrás de ellos. Por tal, el nombre de Bargnatt XIX ya conlleva un gran peso y me atrevería a decir que, hasta una responsabilidad, no hacia nosotros, sino para sí mismo, pero retomaré este punto más tarde.

Abriendo las puertas hacia lo desconocido está “Somnum Sempiternum”, cuya introducción de batería remite al black metal más fundamental de finales de los años noventa y principios de los dos mil. En realidad, es hasta poco después de la mitad que comenzamos a ver cómo el desarrollo en realidad se dirige hacia algo mucho más denso que la típica estructura del género, con rasgueos aparentemente sin sentido entre pasajes que después se ven ofuscados por las atmósferas increíblemente pesadas de los sintetizadores, junto con blast beats y double bass de gran velocidad. El saxofón también toma parte aquí, a manos de Val Dorr (Ævangelist ), quien va ganando fama por su gran habilidad de plasmar la esquizofrenia en cada nota que toca. “Decem Vicibus”, por el contrario, se abstiene de la brutalidad, a su propia manera por lo menos, y nos transporta a las puertas del abismo, postrándonos ante un pozo de cien mil almas en pena, todas gritando por auxilio mientras nuestros cuerpos petrificados no pueden hacer nada al respecto más que someterse ante los susurros, buscando un poco de confort en aquello que suena de fondo. “XVIIII” juega con nuestros sentidos desde el título, no, no hay un carácter demás, se trata de la visceralidad agregada a lo presentado en el tema anterior. La malicia y el terror se acrecientan desde la propia introducción, pero cuando los growls de Bargantt entran en escena la canción toma una forma completamente diferente. Quiero creer que la masterización y la mezcla de este tema en específico están hechas de forma que se sienta que la calidad se ha visto comprometida, podemos llamarle un proceso de ambientación, pero ojo, no es esto igual a una grabación de mala calidad, sino a un deterioro controlado con el único propósito de mejorar la inmersión del escucha. El tema de nombre y duración más largos es “Missive Amphibologique D'Une Adynamie A La Solitude”. A estas alturas, es normal sentirse abrumados, especialmente si se está en la primera vuelta, pulsaciónes caóticas invaden nuestro cuerpo y nos hacen sudar frío mientras la atemporalidad alarga cada segundo. No obstante, no es caos, solo modificaciones dentro de un orden, una jerarquía variable. Finalmente está “Cadent”, un epílogo que por su inherente naturaleza lúgubre y melancólica se convirtió en mi favorito. Las cuerdas se hacen del protagonismo del tema y recuerdan mucho al desarrollo de “Patterns in the Ivy” (I & II), obviando, por supuesto, que de una forma mucho más oscura.


Este debut solista nos lo trae ni más ni menos que My Kingdom Music, que el año pasado nos entregó algunos de los lanzamientos más renombrados en la prensa virtual de música extrema, entre los cuales se encuentran la última producción de In Tormentata Quiete, The First Corpse On The Moon de Lethe y Gravatum de Eva Can’t. Es bien sabido que ningún sello está exento de grabar/distribuir a bandas que a fin de cuentas quedan debiendo, sin embargo, el sello italiano, bajo el eslogan “art for a decadent age”, actúa también como curador de lo mejor que la vanguardia de este lado de la música extrema tiene por ofrecernos. Son ya dos los factores que certifican como propuesta de calidad a este debut, y es Jeff Grimal quien afianza la trinidad, con su arte en la portada del disco.

Retomando la responsabilidad de la que hablaba, es necesaria una comparación entre Område y OPHE. El desempeño en la primera no se limita a una sola persona, por lo que los momentos de brillo oscilan entre Arsenic (Jean-Philippe Ouamer) y Bargnatt XIX. Estilísticamente hablamos de dos mundos diferentes, pues ni en los momentos de más penumbra Nåde resultaba tan agobiante. En Litteras Ad Tristia Maestrum Solitude podemos escuchar el desarrollo del lado más desollador, pero a final de cuentas, la ausencia de los elementos melódicos que más sobresalen en Område podría ser contraproducente si se espera algo similar. El debut solista de Bargnatt carga con esa responsabilidad en sus hombros, y para un servidor, sale muy bien librado una vez que se entiende un poco mejor que lo que trata de evocar aquí no es una faceta opuesta ni alternativa, sino complementaria de lo que no pudo entrar en la música de sus otros proyectos.

Litteras Ad Tristia Maestrum Solitude supone un desafío para cualquier oído, la cantidad de capas presentes consiguen convencernos de “darle otra escuchada y ya”, una y otra vez, no solo por el reto que representa, sino por el aura inherentemente onírico que se ajusta, milimétricamente, a un desconcierto, digamos que es un temblor interno, una sacudida repentina, porque no hay nada similar a las líneas progresivas de una luz que daña el fondo de lo narrado. Porque aquí la narración se expone a cambios abruptos y fortuitos que dejen vulnerable a quien la contempla, sin embargo, debajo de esta “desavenencia” de ideas, yace un acuerdo que juega con lo disonante y la estética de un cúmulo de desolación y decadencia, una parafernalia de un solo hombre que revisita los preceptos más básicos de la composición, añadiendo un carácter propio, que ya para este punto, es inconfundible.

9 / 10



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